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Desarrollo y naturaleza, sí se puede

La necesidad que existe en Costa Rica de generar nuevas obras de infraestructura que garanticen adecuados servicios a los ciudadanos ha venido a generar en los últimos años un choque frontal con quienes defienden una protección ambiental a toda costa.
Es así como proyectos importantes como la construcción de plantas hidroeléctricas en los ríos Pacuare, Sarapiquí y en la Zona Sur del país han tenido que ser paralizadas o aplazadas debido a la oposición de grupos que consideran —loablemente— más importante la protección de los recursos naturales.
El error sin embargo, es considerar que ambas ideas —desarrollo y protección ambiental— son sistemas excluyentes uno del otro, y que no puedan ser capaces de hallar un punto de encuentro para operar de la mano.
Otros países ya lo han logrado. Finlandia, nación a la cual pretendemos emular en aspectos como educación y desarrollo económico, también es un buen ejemplo a seguir en materia de protección ambiental sin que esto signifique un freno a su crecimiento.
Su forma de actuar se ha basado en un pensamiento muy lógico que —aunque complejo de aplicar— surge a la vez de una idea sencilla.
Este plan de acción se basa en la idea de que reparar los daños ambientales a posteriori suele resultar mucho más caro y difícil que prevenirlos.
Por ello, aunque han tenido que gastar muchos millones en la limpieza y tratamiento de sus mantos acuíferos, lagos y ríos, y en la recuperación de bosques, también han aprendido que mediante la prevención y el desarrollo de programas de reciclaje y aprovechamiento de los materiales se pueden reducir los impactos sobre la naturaleza.
Esto no les ha evitado desarrollarse. En promedio, cada finlandés consume anualmente unas 100 toneladas de recursos naturales, de acuerdo con cifras de organismos protectores del ambiente en la elaboración de los bienes y servicios, debido especialmente a su elevado nivel de vida y a la producción que les significa la manutención de industrias pesadas de la metalurgia y a la necesidad de consumir grandes cantidades de energía y recursos naturales en un país de clima frío.
Costa Rica, de la misma forma, es un país altamente rico en recursos naturales y cada vez más demandante de estos. Por ello es necesario encontrar ese equilibrio que nos permita lograr un desarrollo sin dar la espalda a las riquezas ambientales que hemos heredado.
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