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Demócratas aplazarían votación TLC con Colombia

Administración Bush esgrime argumentos geopolíticos, económicos y de seguridad nacional a favor del pacto comercial

Washington
EFE

La Cámara de Representantes de Estados Unidos, bajo dominio demócrata, decidirá hoy si posterga el voto sobre el tratado comercial con Colombia, en un claro revés político para el Gobierno del presidente George W. Bush, que pide su ratificación.
La presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi, anunció ayer ese plan y, horas más tarde, el Comité de Reglas lo aprobó con nueve
votos a favor y tres en contra.
Así, la votación de hoy en el pleno, que sería aprobada dado el clima hostil en el que la Casa Blanca ha enviado este Tratado de Libre Comercio (TLC), eliminaría el plazo máximo obligatorio de 90 días legislativos para que ambas cámaras del Congreso voten el convenio.
Eso sería la virtual sepultura del pacto comercial en este año electoral en el que los demócratas, que se presentan como paladines de las clases media y trabajadora, y grupos afines, mantienen una feroz campaña en contra del tratado.
Los demócratas, entre ellos los aspirantes presidenciales Hillary Clinton y Barack Obama, se oponen al TLC y exigen del Gobierno colombiano acciones más contundentes para combatir la impunidad, el paramilitarismo y la violencia contra sindicalistas.
Bush remitió el martes formalmente al Congreso el proyecto de ley para la puesta en marcha del TLC suscrito hace 16 meses, pese a no contar con los votos mínimos necesarios para su ratificación.
La intención del Gobierno de Bush, que incluso ayer esgrimió toda clase de argumentos geopolíticos, económicos y de seguridad nacional a favor del pacto comercial, era forzar un voto del TLC, pero al hacerlo abrió otro frente de batalla con la jerarquía demócrata.
Acorralados, los demócratas respondieron ayer al reto sin precedente del jefe de la Casa Blanca con uno similar.

Pelosi explicó que a su partido no le quedaba más remedio que recurrir a esa opción ante la “incertidumbre económica” en Estados Unidos, la urgencia de responder primero a esas preocupaciones y la decisión de Bush de saltarse los protocolos de consultas con el Congreso sobre el cronograma para la votación del TLC.
“Estamos acá primero que todo para velar por las preocupaciones de las familias trabajadoras. Tomo esta acción con un respeto profundo del pueblo colombiano (...), pero el presidente tomó su acción y mañana tomaré la mía”, enfatizó.
La ley comercial de Estados Unidos exige que el Congreso apruebe o rechace los pactos comerciales sin hacerles cambios, pero también le da al Legislativo luz verde para cambiar las reglas.
Pelosi dijo que el voto del TLC ocurrirá cuando los demócratas y la Casa Blanca “determinen cómo proteger a los trabajadores estadounidenses”.
El presidente del poder
oso Comité de Medios y Arbitrios, Charles Rangel, aseguró que el Gobierno de Bush no ha ofrecido nada tangible para mitigar las preocupaciones sobre las violaciones de los derechos humanos y laborales en Colombia.
Tras el acuerdo el 10 de mayo del año pasado para la inclusión de cláusulas ambientales y laborales en futuros acuerdos comerciales, “nunca se dijo o sugirió que eso significaría que aprobaríamos” este TLC, apuntó.
Atreverse a mandar la iniciativa sin tener los votos es exponer al Congreso a “una vergüenza total de derrotar un proyecto de ley con uno de nuestros amigos y aliados más cercanos”, observó Rangel.
“Me daría vergüenza ser parte de la derrota de un tratado sin haber tenido la oportunidad de mejorarlo”, comentó Rangel, quien responsabilizó a la Casa Blanca de la situación actual.
En paralelo, la Casa Blanca también sacó su artillería pesada a través de los miembros de su Gabinete que han encabezado la campaña de persuasión ante el Legislativo.
Condoleezza Rice, secretaria de Estado, afirmó ayer que este pacto “es el más importante de la historia reciente” de Estados Unidos y advirtió que su rechazo en el Legislativo “tendrá consecuencias muy serias para toda la región”.
Por su parte, el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, declaró que el Congreso debe aprobar este TLC y “defender los intereses de Estados Unidos y no los intereses de grupos especiales”.


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