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Delegar el puesto a un hijo
El reto de una empresa familiar es lograr la sucesión de sus miembros en la organización

Uno de los grandes retos de las empresas familiares es precisamente darles continuidad mediante la presencia de sus miembros.
Por lo general son los hijos quienes asumen la tarea, un paso que no es sencillo y que especialistas consideran debe planificarse con años de antelación.
“Educar en virtudes, transmitir valores, formar con polivalencia y calidad. Son las primeras etapas de este largo camino que es la preparación del sucesor”, dijo Josep Tapiès, titular de la cátedra de empresa familiar del IESE al sitio cnnexpansion.com.
Precisamente en el sitio de IESE Business School, expertos en el tema consideran que la sucesión debe ser vista como un proceso de cambio, una oportunidad de revitalización para la empresa familiar que hay que aprovechar positivamente.
“La sucesión pone a prueba la madurez de la organización, el asentamiento de la empresa en el mercado y revela el grado de unión del proyecto empresarial con la familia propietaria”, indica el sitio.
Para German Retana, profesor pleno de INCAE Business School, es fundamental evaluar el momento en que se dará la transición, ya que estima existe el riesgo de que el padre acelere demasiado el proceso con buena intención pero con resultados complicados tanto para el hijo como para la empresa.
“La sucesión es una oportunidad para profesionalizar la organización; por lo tanto, es conveniente que el hijo se prepare y eduque al mayor nivel posible. Esto fortalece la incorporación de nuevos enfoques, tecnologías y visión del negocio”, comentó.
Entre las fases del proceso se destaca la formación del próximo líder, así como la adaptación de la empresa al nuevo ciclo; la tercera sirve para preparar a la familia.

Melissa González
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