Roberto Dobles

Roberto Dobles

Enviar
Lunes 14 Septiembre, 2015

El gas natural no solo es actualmente una importante opción energética y fiscal de bajo costo, sino que además impulsa la transición futura hacia el hidrógeno

Del gas natural al hidrógeno

El hidrógeno no está solo en la naturaleza, por lo que hay que separarlo de los compuestos donde se encuentra.
Para producirlo se necesitan entonces una fuente de hidrógeno (gas natural, agua o carbón, entre otras), instalaciones de separación y almacenamiento (que son intensivas en capital), y procesos de producción (que requieren grandes cantidades de energía).
Para que el hidrógeno penetre el mercado energético, es importante que la fuente de hidrógeno y la fuente de energía del proceso de separación sean abundantes y de bajo costo, al igual que las tecnologías y los procesos de producción.
Es necesario también que los costos de transporte y distribución sean bajos, para que los costos totales al consumidor sean competitivos con los combustibles actuales.
El gas natural es por mucho la fuente dominante en el mundo para producir hidrógeno. En EE.UU., el 95% del hidrógeno que se produce proviene del gas natural.
La razón es costo. Las instalaciones de separación y el gas natural, como fuente de hidrógeno y de energía para los procesos de producción, tienen un costo mucho menor que cualquier otra opción, incluyendo la electrólisis (en la que el agua es la fuente de hidrógeno). La contribución fiscal del gas natural al Estado es adicionalmente mucho mayor.
Muchos expertos visualizan que la transición energética será primero del petróleo al gas natural, porque el gas natural destronará antes al petróleo como la principal fuente de energía en el mundo. Posteriormente, la sustitución será del gas natural al hidrógeno.
En este proceso, parte de la infraestructura de transporte y distribución desarrollada para el gas natural sería progresivamente modificada para el hidrógeno.
Las instalaciones industriales y los motores de diésel o de gasolina que consumen derivados de petróleo no pueden ser modificadas para usar directamente hidrógeno, por lo que el proceso de cambio de la flota vehicular actual a hidrógeno durará décadas, una vez que el hidrógeno tenga costos iguales o menores al consumidor con respecto a los combustibles actuales.
Pero, mientras todo esto se da, la flota vehicular y las instalaciones industriales actuales sí pueden ser fácilmente reconvertidas para que usen 100% gas natural, en sustitución de los caros derivados de petróleo.
El gas natural es ambientalmente muy superior al petróleo y es mucho más barato y abundante. Además, no es corrosivo ni tóxico.
Por estas y otras razones, muchos expertos estiman que el gas natural será el combustible puente o de transición hacia la economía del hidrógeno y que este proceso durará varias décadas.
Al no existir un monopolio, en el país existiría una fuerte competencia entre las diversas fuentes de hidrógeno y de energía disponibles para los procesos de producción, las tecnologías de producción y los productores.
El gas natural no solamente es en la actualidad una importante opción energética y fiscal de bajo costo, sino que además impulsa la transición futura hacia el hidrógeno.

Roberto Dobles