Siany Villalobos Argüello

Siany Villalobos Argüello

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Martes 13 Febrero, 2018

Déficit fiscal, el reto del nuevo gobierno

Costa Rica enfrenta uno de los problemas más serios en las finanzas públicas, la peor de los últimos 35 años, siendo el último déficit más alto después de la administración del presidente Rodrigo Carazo. Para 2017 el déficit finalizó en un 6,2% del PIB, se espera que para 2018 alcance un 7,1% y para 2019 aumente al 7,9% cerca de ¢2,9 billones, según información del Banco Central.

Esta situación es una de las más difíciles que debe enfrentar el nuevo gobierno, quedando sin margen para postergar la toma de decisiones, todo en virtud de buscar el mayor bienestar de la población, reconociendo que los más perjudicados de este problema económico son las familias, las pequeñas y medianas empresas y desde luego la productividad, desembocando en más desempleo y pobreza.



Es de conocimiento de la población el aumento del gasto público, en contraposición de los ingresos que percibe el gobierno, reflejado en el presupuesto aprobado por la Asamblea Legislativa para 2018: del total de los ingresos proyectados, un 56% se financia con recursos propios y un 44% (¢4,1 billones) se financia con deuda, lo cual podemos comparar con el siguiente ejemplo; si usted requiere ¢300 mil mensuales para asumir los gastos de su casa, para tal efecto usted pagará ¢168 mil con su salario y ¢132 mil lo pagará con tarjeta de crédito, así sucesivamente todos los años, pagando intereses altos y cada vez con más deuda acumulada, haciéndose insostenible la situación.

Nuestro país enfrenta una deuda que se incrementa año con año y los recursos destinados al pago de la misma para el periodo actual representa un 32% del presupuesto ordinario de la República, abarcando una tercera parte del presupuesto para cubrir ese rubro, razón que no permite o deja margen para la inversión social o de infraestructura que tanto requiere el país.

Es evidente la necesidad de recortar gastos, pero no es la única acción, esto sería una visión fácil y temeraria, porque no hay respuestas claras a ¿Cómo?, ¿Cuánto? y ¿Cuáles recortes realizar? Si comparamos esta situación con nuestra finanzas domésticas es complejo escoger qué gastos podemos eliminar, por ejemplo pago de servicios como: electricidad, agua, teléfono, Internet, pago de impuestos, compra de alimentos, pago de préstamos o alquiler de vivienda, si bien es cierto nada de esos gastos pueden postergarse o eliminarse, igual pasa con el Estado, no se puede dejar de pagar la deuda, los salarios, las pensiones, las obligaciones legales y constitucionales, en realidad es poco lo que se puede recortar y el porcentaje también es poco significativo para combatir el déficit que enfrenta el país.

Ahora bien, qué efectos directos sufrimos las y los costarricenses con el déficit, aumento en tasas de interés en colones y dólares, desaceleración de la economía, desempleo, más pobreza, decaimiento en los pequeños y medianos productores, efectos negativos en los consumidores y generación de desconfianza e incertidumbre entre otros.

Si algo nos queda claro es que el gobierno no ha tenido la capacidad de controlar el gasto público, el país ha obtenido malas notas de las calificadoras de riesgo de mercados internacionales gracias a la ausencia de una reforma fiscal y a la falta de liderazgos para llegar a acuerdos, por lo tanto, quien asuma las riendas de nuestra querida Costa Rica tiene una tarea muy grande y difícil por hacer.