María Luisa Avila

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Jueves 25 Septiembre, 2014

El primer diario nacional que instaure esta sana práctica (defensor del lector) se dará cuenta de que implicará mucho trabajo


Tricotomía

Defensor del lector: Forense de errores informativos

Por medio de mis lecturas de fin de semana del Diario Español El País entré en contacto con el concepto de “defensor del lector”, una figura de autorregulación ética de los medios de comunicación que sin lugar a dudas imprime transparencia y credibilidad al medio.
Por lo general el periodismo y por ende el periodista es crítico, y casi nunca deja pasar un “error” o un “horror” de una figura pública, sin embargo rara vez reconoce o da a conocer sus propios errores u horrores, y es ahí donde el defensor del lector entra en juego, ya que procesará las fallas del medio de comunicación y escuchará las eventuales molestias que los afectados con la noticia tienen.


Creo que el primer diario nacional que instaure esta sana práctica se dará cuenta de que implicará mucho trabajo, ello lo podemos notar por las constantes cartas o solicitudes de derecho de respuesta que todos los días escuchamos o leemos en los medios de comunicaciones nacionales.
La figura del defensor del lector se inspiró en la del “ombudsman”, término escandinavo que data de 1809 para referirse a una persona que representa y defiende a los ciudadanos.
El primer defensor, como tal, se instauró en Estados Unidos, en 1967 para las publicaciones The Courier-Journal y The Louisville Times, en Kentucky. Desde entonces algunos diarios europeos y japoneses adoptaron esta práctica, con buenos resultados.
A nivel de América Latina, México tuvo los primeros defensores del lector.
El diario El País señala: “El defensor del lector es una figura creada para garantizar los derechos de los lectores, atender a sus dudas, quejas y sugerencias sobre los contenidos del periódico, así como para vigilar que el tratamiento de las informaciones es acorde con las reglas éticas y profesionales del periodismo.
Puede intervenir a instancia de cualquier lector o por iniciativa propia”.
La existencia del defensor de los lectores, como lo dice el periodista mexicano Juan Carlos Núñez, “refrenda la convicción de que la información es un bien público que no es propiedad de la fuente, del medio, ni del periodista, fomenta la participación de los ciudadanos y apuntala la libertad de expresión”.
Costa Rica tiene muy buenos periodistas altamente calificados y competentes, de ahí que esperaríamos que pronto en los principales medios de comunicación de nuestro país se instaure la figura del defensor de los lectores o, como los llama Núñez, “el forense de los errores informativos”.

María Luisa Ávila