Luis Alejandro Álvarez

Luis Alejandro Álvarez

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Miércoles 11 Octubre, 2017

Declaraciones bajo juramento

El tema del cementazo sigue sobre la mesa, y nos seguirá acompañando por varias semanas más.

Ya varias personas que han estado ante la Comisión Legislativa, han hecho sus declaraciones bajo la fe de juramento, han dado su versión sobre reuniones, actuaciones, o falta de estas, y hay material para investigar en estrados judiciales.

Parte de estas declaraciones han dado claros indicios de lo que cada vez aleja cualquier duda sobre la cercanía de personajes ligados a Casa Presidencial, Presidencia, o al “Big Chief” (Gran Jefe).

Grave ha sido ver que algunas personas, en particular Ronald Solís, el exdiputado, exprecandidato en la contienda interna de 2013 del PAC, y hoy exdirectivo del Banco de Costa Rica, luego de haber dado sus declaraciones bajo juramento ante la Comisión, posteriormente hacer manifestaciones ante la prensa que contradicen su versión oficial.

No obviemos que Ronald Solís, cercano a la Presidencia, fue el primero de los directivos en acatar el pedido de la Presidencia al presentar su renuncia, y mencionamos este caso en particular pues ya lleva a sus espaldas varias versiones de sus declaraciones.

Inicialmente señaló a su entonces compañero de Junta directiva Alberto Raven como el responsable de recomendar al gerente Barrenechea.
Indicó posteriormente —bajo juramento— que la orden para el nombramiento de Barrenechea vino directamente de Casa Presidencial.

Su tercera versión, ante un medio impreso que circula semanalmente, vino a poner nombre y apellidos a quien giró las instrucciones. Afirmó que Mariano Figueres era la persona que había impulsado el nombramiento del entonces futuro gerente.

En una cuarta versión, en la que ejercita un “mea culpa”, asumiendo la responsabilidad de haberles mentido a sus compañeros de la junta directiva, haciéndoles creer que hubo orden de Casa Presidencial de nombrar a Barrenechea, y afirmando que era él quien había solicitado a Mariano Figueres que lo contactara.

El Fiscal General, hoy ampliamente criticado por la aparente desidia para atender este tema, y que hoy pareciera estar ya tomando acciones, reabriendo investigaciones, e iniciando nuevas, tiene en este caso en particular la posibilidad de lavarse la cara, y de paso cumplir con las obligaciones y funciones de ley que le corresponden.

Con las contradicciones de Ronald Solís, que han sido evidentes y que han circulado urbi et orbi, tiene buen material de trabajo, pues hay indicios claros y evidentes de que se ha cometido el delito de perjurio, o falso testimonio.

Para dar inicio a estas nuevas investigaciones no es necesario que concluya la labor de la Comisión Legislativa, pues no hay impedimento alguno de trabajar en forma paralela a lo que acontece en el Congreso.

Podría servir esto como un claro mensaje para quienes quedan por comparecer ante esta Comisión y cualesquiera otras que haya en el futuro.

En las declaraciones bajo juramento uno jura —por Dios o lo más sagrado de su principios— decir la verdad. No hay espacio para interpretaciones.