Pedro Oller

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Martes 28 Agosto, 2007

Decí Ilusión

Decí, que en torno al TLC dos cosas me tenían ilusionado.

Por un lado, y había venido insistiendo en eso, el informe que el Estado de la Nación —a instancias del TSE— pondrá a disposición de los votantes constituye fuente de información invaluable para formar criterio. Lástima, como dijo don Miguel Gutiérrez Saxe, director del programa, a un medio de comunicación, que ni el “sí” ni el “no” hayan contribuido como Dios manda a la iniciativa. Que a la tica les haya cogido el tren (queda apenas poco más de un mes para la votación). Y que, como ya les caracteriza, el sector recalcitrante del “no” aduzca foul cuando ha pecado de incumplimiento.

Por el otro, la ronda de debates que FLACSO en conjunto con el TSE inició el jueves pasado. Se suponía que existiría un verdadero intercambio de ideas y posiciones en aras de cumplir con el objetivo de informar, no convencer. Sin embargo, el formato no permitía más que exposiciones sin diálogo. Salvo breves chispazos de índole personal sobre demandas, CATs, puestos políticos y la academia, el debate como tal quedó debiendo. Las posiciones del “sí” y del “no” siguen siendo líneas paralelas que no se percatan que en aras de Costa Rica, deberían bifurcarse y encontrarse.

Mientras escribo me doy cuenta de que en ambos casos el TSE ha cumplido con su obligación como regente del sufragio. Es más, podría decirse que hay una oxigenación en cuanto a iniciativas y disposición por llevarlas a cabo, la cual es verdaderamente alentadora.

Sin embargo, no es suficiente.

Hay una creciente e inquietante percepción de la mayoría de los costarricenses de que, a como están las cosas, el resultado del 7 de octubre puede traer consigo más violencia. Digo más, porque ya hay evidencia de que al calor de los tragos o de la escolta presidencial, estamos pasando del dicho al hecho. Y nos tiene preocupados.

Extraordinaria faena le corresponde para impedir una escalada de pasiones al amparo de la intolerancia con que unos pocos, montados en las posiciones monolíticas del “sí” o del “no”, quieren imponer su criterio. Los datos abundan y en diversas formas. Pero aún se perciben carencias de información que ayude a formar criterio a quienes están indecisos, a cuestionarse y/o confirmarse a quienes están decididos.

No se trata de que el TSE ponga coto a algo que no le corresponde, para eso está el Ministerio de Seguridad y Gobernación. Más dentro de su ámbito de responsabilidad, según los artículos 99 y 102, inciso 6) de la Constitución Política, está organizar, dirigir y vigilar los actos relativos al sufragio. Cómo hacerlo es lo complicado, por lo polarizado y apasionado de la discusión y, porque estando ante una situación inédita probablemente requeriremos respuestas innovadoras también.