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Debate
¿Debe financiarse el pago de salarios con deuda?

Daniel Chacón
[email protected]


Francisco Villalobos
socio director Tax Consultores

“Condiciones lo ameritan”

Sí. Sí se debe financiar gasto corriente con deuda. Es un sí condicionado porque no es lo ideal, pero es una medida a la que un ministro de Hacienda debe echar mano cuando las condiciones de una economía no favorecen lo que naturalmente debe ser la forma de financiar el gasto público, que es mediante los impuestos.
Donde no hay una recaudación tributaria habrá déficit. Ante la falta de ingreso solo quedan dos opciones: bajar el gasto o pedir prestado.
Cuando ese gasto es efectivamente inflexible, quedamos en un callejón sin salida en el cual debemos acudir al endeudamiento. Ahí es donde el “buen padre de familia” debe ser muy cauto, afinar el lápiz y gastar solo en lo que sea estrictamente necesario para que la familia pueda seguir adelante.
No puede haber economía de precampaña ni inversiones publicitarias. Deberían restringirse ciertos gastos que en otras circunstancias serían considerados como normales, para pedir prestado solo para “el arroz, los frijoles y la escuela de los niños”.
Todo lo anterior debe practicarse mientras se espera que las condiciones permitan volver al escenario normal, en el cual el gasto corriente se financia con impuestos mientras que la deuda financia aquellas obras de infraestructura y otros elementos que generen condiciones de crecimiento futuro.
En momentos como estos, y aunque parezca contradictorio, es cuando tiene que existir un fino balance entre incentivar la producción y crear un sistema tributario más eficiente en la acción de recaudar los impuestos.


Welmer Ramos G.
master en economía

“Gastar lo que no se tiene”

No. El periodo entre 2006 y 2008 se caracterizó por un excelente desempeño de la economía mundial, especialmente de los socios comerciales de Costa Rica, lo cual generó la bonanza mostrada en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), las exportaciones, la atracción de inversión extranjera y la recaudación tributaria.
La crisis se asomó a finales de 2008 y se acentuó en 2009. El problema es que ahora el Gobierno se enfrenta a la disyuntiva de ajustar sus gastos hacia abajo o de financiarlos por medio de deuda. La ley lo prohíbe, pues el país en otra crisis probó que esa medicina y es muy dañina en el mediano plazo.
El análisis del presupuesto para 2010, por ejemplo, revela que los gastos crecerán en al menos un 4% más que la inflación, lo que evidencia que el Gobierno planea financiar no solo el gasto del año precedente sino incorporar nuevos gastos, lo que no parece conveniente.
Es más, la relación entre gasto / PIB para ese año será del 16,8%, sin incluir intereses, y del 17,8% incluyendo según la Contraloría General de la República, niveles que son récord de muchísimos años.
Autorizar el financiamiento de gastos corrientes con deuda para ser creíble debería contar con algunas condicionantes como ser de cortísimo plazo, un año o dos a lo sumo; señalar con claridad las medidas precisas para revertir el endeudamiento; esto es nuevos impuestos o disminución de gastos; y sanear las finanzas públicas de gastos superfluos. Además, el Gobierno debe dar muestras de austeridad, con medidas concretas, claras y transparentes.
Financiar gastos corrientes con deuda trae efectos macroeconómicos especialmente para las tasas de interés, estrujamiento financiero, presiones sobre los precios y reducción de la capacidad de maniobra de los futuros gobiernos para signar los recursos.
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