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¿Debe Costa Rica seguir negociando nuevos TLC?

Coordinadora de información
Natasha Cambronero
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AMPARO PACHECO
Viceministra de Comercio Exterior



Nuestro país necesita del comercio y este se da con acuerdos o sin ellos. El comercio fuera de estos, se regula por las normas generales de la OMC, acordadas por los 153 países. El comercio bajo tratados de libre comercio, presenta varias ventajas. Abre más y mejores opciones de vender los productos de exportación en los países con los que negociamos, al eliminar o reducir los impuestos al comercio o aranceles. Permite contar con normas más favorables y claras para regular ese comercio, conforme la negociación que hagamos en los temas de nuestro interés; por ejemplo, normas de salud o calidad.
Brinda a los exportadores más seguridad jurídica, al incluir un instrumento orientado a evitar arbitrariedades o barreras injustificadas al comercio. Estas negociaciones deben tomar en cuenta la realidad del sector productivo nacional y del socio comercial, para asumir posiciones ofensivas, en aquellos temas en que queremos ampliar mercados; y para asumir posiciones defensivas al excluir del acuerdo o dejar en periodos largos la liberalización de productos o servicios.



JUAN MARÍA GONZÁLEZ
Presidente de la Cámara de Industrias

No

Desgraciadamente, nuestro comercio exterior no va con frecuencia de la mano de los tratados suscritos. Muchas empresas importantes radicadas en nuestro país no requieren esos tratados para sus exportaciones y muchas otras sufren las debilidades de los términos en los que se negociaron, especialmente cuando el interés comercial se mezcló o se supeditó al político. De ahí que, por ejemplo, sea en la práctica casi imposible vender medicinas costarricenses a la Caja del Seguro de México, mientras que buena parte de las que adquiere la Caja Costarricense de Seguro Social son de origen mexicano.
Pero igualmente importante es la administración de tratados, aspecto que nuestro gobierno olvidó hasta tiempos más recientes y donde queda mucho por hacer, pues incluso comisiones bilaterales de desarrollo y vigilancia de la marcha de los tratados pasaron más de una década sin reunirse, ni siquiera constituirse. Las malas negociaciones y administraciones terminan arrojando malas consecuencias.


Marco Monge/La República
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