¿Debe expulsarse a los teléfonos celulares del salón de clases?
Alumnos no pueden quedarse rezagados con las nuevas tecnologías, pero aplican restricciones, según expertos
Con el regreso a clases a la vuelta de la esquina y la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el último año de manera acelerada, la pregunta vuelve a resonar con fuerza entre expertos, profesores, psicólogos, padres de familia y otros: ¿debe expulsarse a los teléfonos celulares del salón de clases?
La respuesta no es sencilla, ya que está llena de matices, como por ejemplo: ¿cuánto puede afectar la concentración de un estudiante?, ¿deben los alumnos de primaria y escolar acceder a la tecnología? y ¿qué pasará con los estudiantes que no tienen recursos?
En el caso de Costa Rica, el Ministerio de Educación Pública (MEP) indicó en septiembre del año pasado que los celulares serían prohibidos en los salones de clases, pero la semana pasada anunció una nueva directriz en la dirección contraria y hasta dejó en manos de los maestros y profesores la decisión de usar estos dispositivos en el salón de clases. La idea es que se usen con regulación.
Asimismo, quedó claro es que el mal uso de los teléfonos, para ver redes sociales, promover el bullying o violentar la privacidad de los compañeros, sí será castigado en la nota de conducta. Las clases se reanudan el 23 de febrero.
En el caso de los centros privados, dependerá de cada institución la decisión de permitir el ingreso de los celulares o no.
Pero ¿qué opinan los expertos? ¿Y qué está pasando en el mundo con este tema?
Varios expertos consultados por LA REPÚBLICA destacan que los estudiantes deben tener contacto con la tecnología, sobre todo porque en el mundo moderno están expuestos a la IA y que, además, a futuro estarán imbuidos en un mercado laboral que la usará.
Eso sí, algunos de ellos son del criterio de que los menores en edad preescolar y primaria no deben estar expuestos al celular en las aulas, ya que durante esa época se desarrollarán diversas destrezas. La medida, incluso, debería extenderse también para los primeros años de colegio.
Asimismo, destacan que el celular, bien utilizado en las aulas, junto a la IA, puede potenciar el proceso de enseñanza, pero jamás sustituir a un educador.
“Expulsar el dispositivo puede ofrecer una sensación inmediata de orden, pero no educa en la autorregulación ni prepara a los estudiantes para un mundo donde la tecnología convivirá con ellos en cada espacio de su vida”, expresó Elena Carreras, directora de proyectos y servicios de la Fundación Omar Dengo.
Mientras tanto, César Toruño, presidente del Colegio de Licenciados y Profesores, que agrupa a todos los maestros del país, destacó que Costa Rica debe emular las mejores prácticas a nivel internacional.
“Los celulares y la IA son un complemento al proceso sustantivo de la educación; es decir, por ejemplo, en primaria lo más importante que debemos desarrollar son los procesos de lectoescritura en el área de español, el pensamiento científico y el pensamiento matemático, la lógica y la convivencia, y estas premisas también se extienden para preescolar y secundaria”, dijo Toruño.
El educador señaló que la expulsión de los teléfonos celulares del ámbito educativo está siendo abordada por los países europeos con experiencias exitosas, desde una prohibición para los bloques que comprenden preescolar y primaria y, en algunos casos, se está extendiendo hasta lo que nosotros conocemos como tercer ciclo.
Problemas de concentración de los estudiantes, quienes prefieren navegar por redes sociales y otros sitios; dificultad para proveer a todos los estudiantes con equipo técnico adecuado; barreras de acceso a Internet y el aumento de la brecha digital, entre zonas rurales y urbanas y por poder adquisitivo, son otras barreras y complicaciones.
En ese sentido, los expertos señalan que el país debe hablar del tema y determinar la mejor forma de incorporar la tecnología al salón de clases.
La tecnología llegó para quedarse, por lo que expulsar al celular de las aulas del todo no es la solución.
Expertos consultados consideran que la mejor opción es regular el uso de estos dispositivos.
Eso sí, advierten que para chicos de preescolar y primaria lo mejor es evitar los dispositivos.
Gerardo Arias
Tech coach
Colegio Lincoln
Las herramientas tecnológicas pueden tomar muchas formas y su acceso se ha facilitado en los últimos años a todos los niveles. Su uso adecuado en clase depende de las necesidades de cada clase, así como de los objetivos de cada docente.
El reto es poder utilizar estas herramientas de manera que potencien los procesos de enseñanza y aprendizaje. Esto debe venir acompañado de un trabajo en equipo de supervisión entre padres y profesores. Solamente con un trabajo en conjunto entre la casa y el centro de enseñanza podemos asegurar el uso adecuado de celulares, tabletas o herramientas de IA (o de cualquier tipo) que ayuden al aprendizaje de los estudiantes.
Nadie debería quedarse atrás en educación. En estos tiempos de cambios rápidos y desenfrenados, las herramientas de IA han venido para quedarse, pero debemos reconocer que esto no es exclusivo del ámbito de la educación. Estas herramientas van a seguir estando presentes para el trabajo después de la graduación de los estudiantes actuales.
Fernando Bonilla
Comisión de Ciberseguridad
Colegio de Profesionales en Informática y Computación
La discusión no es si la tecnología sí o no, sino cómo, cuándo y para qué usarla en contextos educativos.
Una prohibición absoluta, sin reglas claras de accesibilidad ni alfabetización digital, corre el riesgo de aumentar desigualdades y dejar a muchos estudiantes atrás.
Nuestra posición es regular con sentido pedagógico, no prohibir por prohibir. La escuela debe ser el lugar donde se aprende a usar la tecnología con criterio, seguridad y propósito.
Elena Carreras
Directora de proyectos y servicios
Fundación Omar Dengo
La evidencia internacional y las perspectivas pedagógicas más sólidas coinciden en algo fundamental: el celular no es, por sí mismo, el enemigo del aprendizaje; el desafío es cómo se integra y para qué se utiliza.
Expulsar el dispositivo puede ofrecer una sensación inmediata de orden, pero no educa en la autorregulación ni prepara a los estudiantes para un mundo donde la tecnología convivirá con ellos en cada espacio de su vida. La escuela del siglo XXI no puede limitarse a la lógica de “esconder para evitar”.
Papert y el enfoque construccionista del MIT plantean que la tecnología debe ser un “objeto para pensar”, un medio para crear y explorar, no solo un canal de consumo pasivo.
La posición de la UNESCO va en la misma línea. Sus marcos de competencias digitales e inteligencia artificial subrayan la necesidad de enseñar a usar la tecnología con sentido, ética y pensamiento crítico, en lugar de excluirla del ambiente escolar. La cuestión no es si el celular distrae, sino cómo la escuela construye normas, metodologías y experiencias para crear situaciones de aprendizaje para el desarrollo de habilidades.
Christine Steinvorth
Psicóloga
Blue Valley School
La clave no es la eliminación total, sino la regulación con responsabilidad y la limitación del tiempo de uso.
Ahora, hay que hacer una diferenciación entre el celular y la tableta o laptop que se puede usar en el aula. Creemos fundamental eliminar el teléfono celular del aula y permitir otros dispositivos para tareas que lo requieran.
Tenemos que recordar que el uso indiscriminado del celular en el aula es un distractor potente que fragmenta la atención y reduce la participación activa, los cuales son elementos cruciales para el aprendizaje significativo.
La restricción del uso de dispositivos electrónicos cuando no se tiene un propósito pedagógico específico y supervisado es fundamental para mejorar la concentración y la interacción directa.
Desde la neurociencia, el uso de pantallas activa los mismos circuitos de recompensa y la hormona dopamina que las drogas, lo que genera adicción y puede alterar la capacidad de un niño de tener un cerebro listo para la atención y concentración en actividades de la vida diaria que no estimulan esa zona.
César Toruño
Presidente
Colegio de Licenciados y Profesores
La expulsión de los teléfonos celulares del ámbito educativo está siendo abordada por los países europeos con experiencias exitosas, desde una prohibición para los bloques que comprenden preescolar y primaria y, en algunos casos, se está extendiendo hasta lo que nosotros conocemos como tercer ciclo, que es séptimo y octavo grado.
En esos países se considera importante que el estudiante pueda desarrollarse plenamente.
Los celulares y la IA son un complemento al proceso sustantivo de la educación; es decir, por ejemplo, en primaria lo más importante que debemos desarrollar son los procesos de lectoescritura en el área de español, el pensamiento científico y el pensamiento matemático, la lógica y la convivencia, y estas premisas también se extienden para preescolar y secundaria. Estas premisas se extienden a otros ámbitos, pero el uso de la inteligencia artificial en sí misma no aporta un valor agregado para estos elementos. Siempre vamos a requerir la interacción docente-estudiantes.
Expulsar a los celulares y tabletas de las aulas podría aumentar la brecha educativa, pero también generar un problema de concentración.
Ante ello, varios expertos consultados proponen un uso controlado.
Estos son algunos riesgos y posibles reglas.
| Los riesgos | Reglas claras |
|---|---|
| Problemas de concentración de los estudiantes | Usar el celular solo en momentos y actividades autorizadas |
| Dificultad para proveer a todos los estudiantes con equipo técnico adecuado | Mantenerlo en silencio o en modo concentración durante clases |
| Barreras de acceso a internet | Evitar redes sociales y entretenimiento en las lecciones |
| Aumento de la brecha digital en estudiantes sin acceso a otros dispositivos en casa | Utilizar solo aplicaciones con fines académicos |
| Exclusión de quienes dependen de aplicaciones de accesibilidad | Respetar la privacidad: no grabar ni fotografiar sin permiso |
| Preparación insuficiente para un futuro laboral cada vez más digital | Alternar actividades con y sin tecnología |
| Reducción de la colaboración y participación en clase | Guardar el dispositivo en un lugar designado cuando no está en uso. |
| Impacto en la salud emocional, con más aislamiento, ansiedad y estrés | Usar el celular como apoyo, no como sustituto del aprendizaje. |
El regreso a las clases está a la vuelta de la esquina, por lo que el Ministerio de Educación (MEP) ha definido varias pautas sobre el ciclo escolar.
Esto es lo que determinó sobre el uso del teléfono celular en los centros educativos:
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Se permitirá el uso del celular en las aultas? | El uso de dispositivos celulares será permitido cuando el docente así lo considere pertinente. |
| ¿Es obligatorio usarlo? | No. Dependerá de cada centro educativo y de cada profesor determinar si aporta valor al proceso educativo. |
| ¿Hay algún cambio en esta materia? | En septiembre del año pasado, el MEP ordenó expulsar a los celulares de las aulas. |
Sin embargo, tras evaluar lo que están haciendo los países de la OCDE, se acordó un cambio. ¿Cuáles son las directrices para regular el uso del teléfono? El MEP ha advertido a los docentes que el uso del celular puede generar distracción entre los alumnos, a la vez que advierte que su mal uso puede derivar en videos y ciberbullying.
Escuelas y preparatorias alrededor del mundo lidian con las redes sociales, la inteligencia artificial y los teléfonos celulares.
Según la OCDE, esto es lo que está pasando en el mundo en torno a este tema:
| País | Medida |
|---|---|
| Chile | Prohibición total en aulas para preescolar, educación básica y media a partir de 2026. |
Permite excepciones para fines académicos o emergencias. Francia Prohibición total desde 2018 para alumnos hasta los 15 años.
En 2025 se implementó la “pausa digital” en las escuelas secundarias inferiores como complemento a la prohibición del uso del teléfono ya existente en otros niveles educativos. Países Bajos Prohibición en secundaria. Los dispositivos solo se permiten si son estrictamente necesarios para la lección. Italia Prohibición estricta incluso para fines educativos en niveles básicos, buscando priorizar la escritura manual y la interacción social. Reino Unido El Departamento de Educación instruyó a las escuelas a prohibir el uso durante toda la jornada escolar. Canadá Varias provincias tienen restricciones vigentes, con diferencias en la edad de aplicación. Japón/Corea del Sur Tienen los niveles más bajos de distracción digital. No siempre aplican leyes de prohibición total, pero tienen una cultura de uso altamente regulado y enfocado a la tarea.