DEBATE: ¿Cuán cerca está el final de la crisis?
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DEBATE: ¿Cuán cerca está el final de la crisis?

Eduardo Baldares
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Alvaro Ramírez
Economista

“El Presidente de Estados Unidos ha tratado de actuar rápido y fuerte; si la efectividad de las medidas es como se anticipa, en algunos meses esperaríamos señales más prometedoras”



Optimismo


Hay señales positivas dignas de considerar más allá de lo que indiquen las estadísticas.
La economía costarricense tiene sectores que afectan directamente el crecimiento y de la recuperación de ellos dependerá la reactivación general.

En ámbitos como la industria, turismo y agro estamos directamente relacionados con la economía de Estados Unidos y su inversión directa en el plano local.
También hay que considerar un desfase entre el desempeño de la economía estadounidense y la nuestra, de manera que “la ola” tarda algunas semanas y hasta meses en llegarnos.
Si bien las buenas noticias aún no llegan a la economía del Norte, hace varias semanas tampoco se dan acontecimientos negativos importantes que nos puedan llenar de pesimismo.
El nuevo presidente de Estados Unidos ha tratado de actuar rápido y fuerte; si la efectividad de las medidas es como se anticipa, en algunos meses esperaríamos señales más prometedoras.
En el campo local la mejora en la liquidez y por ende del crédito es el combustible que puede hacer arrancar nuevas industrias e impulsar a algunas que han desacelerado.
El Estado es quien debe facilitar ese combustible dado que es el banquero más grande, y la capitalización fue una buena señal.
Muchos coincidimos en que recuperar la confianza de consumidores, inversionistas y empresarios es el factor que determinará la reactivación de nuestra economía, y tanto externamente como al interior del país se está percibiendo una actitud en el sentido correcto.
De todos modos, vale la pena hacer un repaso de los factores por considerar localmente en los sectores más sensibles de esta crisis.
En primer lugar, el sector industrial. La llegada de nuevas empresas y el mantenimiento de las actuales es su gran reto.
Luego, el turismo. Se observan esfuerzos en cuanto a tarifas, promoción y diversificación de mercados que pueden minimizar el impacto.
Finalmente, en el agro hay que contrarrestar el encarecimiento de los insumos, la escasez de crédito y la alta intermediación.




Luis E. Loría
Economista

“Esta crisis de origen interno encuentra sus orígenes en desaciertos en la política monetaria a cargo del Banco Central. Particularmente, el fracasado experimento de bandas cambiarias”



Pesimismo


Es necesario distinguir entre dos componentes.
En primer lugar, está la crisis económica internacional.
Esta es la crisis de origen externo, que nace en Estados Unidos y que ha contagiado al resto del mundo. ¿Qué podemos hacer para superarla?
La verdad es que casi nada.
Estamos a merced del éxito que tenga la implementación de las medidas aprobadas para la recuperación económica en Estados Unidos y las medidas complementarias que tomen los otros grandes jugadores en Europa y Asia.
En segundo lugar, está la crisis económica local.
Esta crisis de origen interno encuentra sus orígenes en desaciertos en la política monetaria a cargo del Banco Central de Costa Rica (BCCR).
Particularmente, el fracasado experimento de bandas cambiarias y la negativa de la Junta Directiva del Central a abandonarlo.
A finales de 2007, la intervención del BCCR para defender el piso de la banda cambiaria inyectó una enorme cantidad de colones a la economía impulsando la inflación a un 14% en 2008 (segundo en la región de América Latina).
Posteriormente, la reducción artificial en las tasas de interés, durante el primer semestre de 2008, envió señales engañosas a las personas y para las empresas para que corrieran a endeudarse.
Hoy, estas sufren las consecuencias de ese engaño y muchas ya no pueden hacer frente a los pagos de las deudas contraídas.
Costa Rica enfrenta, por lo tanto, dos crisis. Se espera que la internacional dure un año o año y medio.
Por otro lado, la local, responsable por pérdidas en el poder adquisitivo de los costarricenses, variaciones abruptas en la moneda y tasas de interés elevadas —lo que empuja a las empresas a la quiebra y a los ciudadanos a la miseria— que se prolongará hasta que el BCCR y el Gobierno se decidan a tomar medidas correctivas que son realmente necesarias, como reducir el encaje y dolarizar la economía.
Definitivamente, el panorama que se presenta para Costa Rica puede caracterizarse como poco alentador, debido a los signos comentados.

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