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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


De Tendencias Peligrosas y otras cosas

Humberto Pacheco [email protected] | Martes 17 mayo, 2011



TROTANDO MUNDOS
De Tendencias Peligrosas y otras cosas

El Director de Tránsito nos puso en autos de una gravísima situación: el multar o no a un conductor en zona con restricción de placa porque en su automóvil viajen cuatro en vez de cinco personas, pues el espacio no lo permite, queda a criterio de los inspectores. A ese cuerpo tan mal preparado, que con las excepciones del caso tan frecuentemente se ha visto envuelto en un manto de corrupción, se le ha dado la autoridad para decidir. De golpe y porrazo los convierten en jueces de tránsito.
En torno a este tema, ese hábito de reinventar la rueda vuelve a manifestarse con las mismas fallas de siempre. En muchos países con dos que viajen en el auto, opera la excepción. Digamos que tres, para ser exagerados. Aquí, sí el carro no va a reventar, no. Además del atropello jurídico de dejar a los inspectores juzgar, es una invitación a sobrecargar el vehículo, fenómeno sumamente peligroso para la seguridad de los pasajeros que aquí se da con frecuencia sin necesidad de mucho estímulo.
El Director afirmó que “en un carro de 5 pasajeros tienen que viajar al menos cuatro PERSONAS a bordo”. Mientras tanto, la noticia da cuenta de que un Inspector multó a una señora que precisamente llevaba cuatro personas a bordo, no cuatro pasajeros, que es cosa muy distinta. Lo cierto es que, diga lo que diga la tarjeta de circulación, la gran mayoría de los carros que circulan por nuestras carreteras realmente no tienen capacidad más que para cuatro personas, chofer incluido.
Esta es una manifestación más de esa peligrosa tendencia que se está dando por querer sacarle a las leyes interpretaciones de funcionarios no judiciales. Igual situación nos ofrece la desafortunada reforma fiscal del Gobierno, en la que varias decisiones sumamente graves quedarían al albedrío de funcionarios de la Tributación Directa, no todos debidamente calificados y algunos con criterios expuestos que dan por condenado al contribuyente desde el arranque.
Esperamos que la Sala Cuarta ponga freno a estos esperpentos jurídicos, pero nos parece estúpido que sea necesario sobrecargar esa instancia porque las leyes y reglamentos, o la interpretación que se les de, parta de un punto de vista antijurídico. Esto, en un país legalista, no debería tener cabida. Sí no, de que nos estamos jactando.
Al-Qaeda está amenazando con vengar la muerte de Osama Bin Laden. Muy pronto se les olvidó que esa muerte no es otra cosa que la sanción a un crimen de lesa humanidad que él cometió, no solo contra los norteamericanos sino contra miles de inocentes personas de muchas nacionalidades. Estos salvajes no entienden de caridad humana y tratarlos como se tratan entre si las sociedades civilizadas no resuelve nada. Difícil misión, desde luego, porque no todos los musulmanes son fanáticos rabiosos y es muy grave estereotipar a la mayoría que son buenas personas. Eso trae muchos atropellos y sufrimiento injusto, por lo que hay que manejar esta situación sin perder el norte civilizado.
Nos encantó la columna del pasado sábado de nuestro apreciado amigo don Beto Cañas. Solo que nosotros, al monumento que se construyó en la Sabana lo seguiremos llamando por siempre el Estadio Chino. El otro nombre, Estadio Nacional, se acabó cuando derruyeron la edificación que, construida por los costarricenses, llevaba ese nombre.
Nos complace mucho que los nuevos dirigentes del Saprissa hayan decidido invitar a Alexandre Guimaraes de entrenador. Lo conocemos desde que fue Director de Educación Física cuando un grupo de padres fundamos el Colegio Panamerican y sabemos de su don de gentes. Además, ha probado ser un excelente entrenador de la Selección Nacional. Sí le dan espacio y tiempo, sin duda la S volverá a brillar. Ojalá que acepte.

Humberto Pacheco
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