Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 15 Junio, 2015

Los antiguos aliados y los nuevos han querido dejar en claro su creciente molestia por el manejo, por parte de Moscú, de la crisis en Ucrania y la anexión de Crimea

De Rusia sin amor

En la tercera temporada de “House of Cards”, el antagonista del gobierno de Estados Unidos ya no es China sino Rusia. Frank Underwood se enfrenta a su homólogo Viktor Petrov, tan inteligente como él pero aún más (si se puede) maquiavélico. Frank pierde varias pequeñas pero significativas batallas; Petrov logra incluso que Claire, primera dama y representante ante la ONU, se enemiste con su marido.
Beau Willimon, creador de la adictiva serie de Netflix, asegura que el único parecido entre su personaje y Vladimir Putin son sus iniciales: VP. Sin embargo, en algunos momentos, uno no puede dejar de encontrarles semejanzas. Ambos están absolutamente conscientes de su enorme poder como presidentes de un imperio.


Hace una semana se cumplieron 70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial. El 8 de junio de 1945 a las 11.43 Alemania firmó la capitulación ante los aliados. Debido a la diferencia horaria entre Europa Occidental y Oriental, los países del Este recuerdan el Día de la Victoria el 9 de junio.
Desde 1995 Rusia celebra anualmente este triunfo que, en gran parte fue suyo, de la antigua Unión Soviética: de los 50 millones de muertos 27 fueron rusos. Putin, el hombre del siglo (llegó por primera vez al poder en el año 2000), fiel a su perfil nacionalista ha rescatado la memoria histórica homenajeando el pasado.
En 2005, a pesar de las tensiones entre Occidente y el gobierno de Moscú debidas a los levantamientos en Ucrania y Georgia, Vladimir Putin celebró en grande el 60 aniversario del final de la guerra: contó con la presencia de los entonces presidentes de Estados Unidos y Francia, George Bush y Jacques Chirac, además del canciller alemán Gerhard Schroeder.
Este año, en cambio, Obama, Hollande y Ángela Merkel declinaron la invitación para asistir a los desfiles, aunque la Canciller alemana se hizo presente al día siguiente para dejar una ofrenda floral en la Tumba del Soldado Desconocido. Los antiguos aliados y los nuevos han querido dejar en claro su creciente molestia por el manejo, por parte de Moscú, de la crisis en Ucrania y la anexión de Crimea.
El desplante de sus homólogos no le movió un pelo al frío y casi inexpresivo Putin. Al contrario: en una muestra de su poderío, lideró el desfile militar más grande de la historia moderna de Rusia.
Las imágenes de la Plaza Roja, bajo un sol de primavera, son impresionantes y se pueden apreciar en YouTube. En el cielo despejado, 140 aviones cruzaron la Plaza en la cual desfilaron unos 16 mil soldados, algunos con uniformes de época, ante miles de ciudadanos exultantes de autoestima nacionalista. La exhibición de armamento estuvo lejos de ser modesta: nuevos y modernos tanques y misiles confirmaron el permanente poderío militar ruso.
En “House of Cards” Viktor Petrov, el archienemigo de Frank Underwood, eriza la piel. Como la realidad siempre supera a la ficción, no dudo que los líderes occidentales sientan uno que otro escalofrío ante el impresionante Vladimir Putin.

Claudia Barrionuevo
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