Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 5 Abril, 2011


TROTANDO MUNDOS
De Riteve, sus Detractores y la Ruta al Progreso

Para evitar las consabidas suspicacias, abrimos diciendo que nada no nos une con RITEVE, absolutamente nada, más que el agradecimiento y la admiración- que compartimos con nuestro amigo, el experimentado mecánico nacional y otrora Presidente de la Asociación de Talleres Mecánicos William Traber- por la mejoría en la calidad de vida y la salud de los costarricenses que esa empresa nos ha aportado.
Sus detractores, los interesados en volver al viejo negocio de la chisa y la reparación (o no) en su propio taller para dar el pase, y los políticos que creen que las poses contra una empresa grande les dan votos o que el servicio debe ser casi gratuito, como todo lo que al costarricense NO se le da pero se le hace creer que recibe (vid servicios médicos, mala telefonía, monopolios de servicios mal prestados, muelles en donde no se trabaja porque pobrecitos los “trabajadores”, policías mal pagados que no cuidan, etc. etc. etc.).
El formato de servicio que se requiere para la revisión de una flota vehicular en tan mal estado como la costarricense (tema para otro artículo) es muy costoso. No es con tarifas demagógicamente bajas ni disparando concesiones a cuanto tallercito quiera participar, que se mantienen las estaciones requeridas en todo el territorio nacional. Y no es sin pagar que se puede mantener el servicio de alta calidad que este país merece (no obstante los huecos que por razones políticas le han abierto los del MOPT).
Entendámonos, aquí el interés público son TODOS los costarricenses cuya salud y seguridad peligra a diario, no los pobrecitos que tienen un chunchito al que no pueden darle siquiera el más elemental mantenimiento. Una vez más el cortoplacismo y la visión tica se enfoca en los menos en detrimento de los más.
A estas alturas, echar atrás lo planificado acertadamente en su origen que dio como resultado la concesión a RITEVE, para ver sí a la segunda de cambio un peligroso regreso al subdesarrollo talvez funcione, en clásica cantinela no es más que poner más frenos al “progreso” nacional y una vez más renegar de las concesiones públicas que se otorgan, camino espinoso que han escogido algunos gobiernos en su improvisación.
A propósito de querer llevar al país por este errado camino, dos artículos recientes ilustran con claridad meridiana la situación. Uno de nuestro amigo de una vida, el doctor Jaime Gutiérrez Góngora, que valientemente nos deleita con artículos directos, y el otro de don Juan Carlos Hidalgo, costarricense que desde el Cato Institute ve la problemática nacional con la objetividad que brinda el distanciarse un poco de intereses locales mezquinos.
En el primero el doctor Gutiérrez, hijo de un fundador del Liberación Nacional al igual que nosotros, cuyo padre, bajo el liderazgo de don José Figueres, a la par del nuestro y de muchos otros costarricenses visionarios ayudó a diseñar la Segunda República como un proceso en evolución, se frustra- también al igual que nosotros- de que lo que fue bueno a finales de los años cuarenta siga teniendo vigencia en el siglo siguiente. No era lo planeado. En la mente de algunos cavernícolas que nos quieren socializar aún más porque eso afianza sus privilegios especiales, el dar pasos hacia delante es obra del diablo.
En el segundo, don Juan Carlos nos esboza las decisiones que el país debe tomar para progresar, señalando que la opción es clara entre modernizarnos y avanzar o seguir en más de lo mismo y perecer en un pasado que puede ser muy romántico, pero no nos dará más de comer.
Hemos reiterado estos mismos conceptos varias veces. Pero estos señores los hacen ver tan claros, que es necesario reconocérselos.

Lic. Humberto Pacheco
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