Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 16 Octubre, 2012


TROTANDO MUNDOS
De política aquí y allá


Vivimos por la cruz y por ella morimos. Chaves ganó la elección venezolana, en mala lid porque no necesitaban morir dos oposicionistas ni hacia falta el matonismo y las amenazas, pero la ganó con el voto de la mayoría de los venezolanos. Por lo tanto, no admite discusión. Cada pueblo tiene el gobierno que se merece y, por seis años más, Chaves es el elegido de los venezolanos y el presidente que se merecen. Aunque no nos guste respetamos el resultado.
Es sorprendente que pasada la primera década del Siglo XXI, el comunismo siga teniendo hegemonía- por la fuerza- en algunos países. De hecho, China y Cuba son el clásico ejemplo. Pero más sorprendente es que países como Venezuela se les hayan unido con el voto del pueblo.
Mientras tanto, Hong Kong sigue aferrándose a ese poquito de libertad que le va quedando después de que los británicos decidieron no seguir aferrándose a la colonia, suprimiendo las clases de patriotismo que bajo el comunista nombre de moral y educación nacional habían introducido en las escuelas, por considerar- correctamente- que no eran otra cosa que clases de endoctrinación “favorables al gobierno comunista de China”.
Cuando en los primeros años de los noventa, en una mesa redonda de la que fuimos parte en la Universidad de Oxford se celebraba la derrota del comunismo y la desintegración de la Unión Soviética, teníamos- y así lo expresamos- la reserva de que tomaría muchos años a “ese submarino levantar la nariz y salir a la superficie.” En esas palabras lo expresamos pues no veíamos dos carros, refrigerador y televisor etc. en los hogares rusos, georgianos, ukranianos, búlgaros, rumanos, etc. ni a mediano plazo.
El foro se hacía eco de la esperanza que había expresado el admirable presidente norteamericano George Bush (padre, para que no quede ninguna duda) cuando manifestó que entrábamos en un período de paz nunca antes visto por la humanidad. Todo era júbilo.
Poco de cierto tuvo la afirmación de don George, pues las guerras y genocidios locales y regionales se pusieron de moda, mientras otros se exacerbaron, con lo cual, de haberse podido ver el mundo desde la luna, probablemente se habrían detectado decenas de volcanes en erupción en Bosnia Herzegovina, Irlanda, Chechenia, Siria, y, desde luego, en varios países africanos.
Debemos admitir que sí bien fuimos cautos en la celebración, jamás pensamos que veríamos el renacer comunista en algunos países a tan corto plazo. Obvio resulta que los comunistas criollos nunca perdieron su esperanza ni dejaron de laborar y, amparados al verde del ambientalismo y con el peso en los pies, que es como mejor se cae, se forjaron nuevas posiciones políticas en partidos de cambio que los aceptaron. Cambiaron de embajada, pero no de teta.
Los costarricenses, que están embobados con la Sele y el mundial de Brasil aunque sea un equipo unipersonal que sin Bryan Ruiz no hace nada, harían bien en fijarse más cuidadosamente en su entorno, pues los síntomas que el país tiene son los de un enfermo grave, y eso es tierra fértil para la corrupción que estamos viviendo, la desilusión y los partidos comunistas con sus falsas promesas.

Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.
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