De nuevo Guanacaste sin agua
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Guanacaste, la provincia que se dejó crecer desordenada e irresponsablemente, sin una planificación y condiciones de agua, sufre hoy las consecuencias

De nuevo Guanacaste sin agua

En este mismo espacio decíamos en diciembre de 2008: “la posible violencia en Guanacaste por falta de agua suficiente para los pobladores deberá resolverse ‘apagando el incendio’ de algún modo, en un intento de mantener la paz”. En referencia a que las medidas que se tomaran serían probablemente como “puentes Bailey” para el agua.
Decíamos también que “resulta lamentable y vergonzoso que en un país como Costa Rica, bendecido por la naturaleza, por falta de previsión y por el incumplimiento de deberes de las diferentes administraciones en al menos 20 años, esté a punto de desatarse una guerra por el agua en Guanacaste, la provincia que, sin más ni más, se dejó crecer en forma totalmente desordenada e irresponsable, en un modelo para el cual no había ningún tipo de preparación en materia de infraestructura, planificación y regulaciones”.

Han pasado cinco años desde aquel diciembre de 2008 y parece que las cosas siguen igual. Hubo gobiernos pero no gobernanza para el esencial problema del agua.
Hoy una nota de este medio dice que “desde el lunes las comunidades aledañas a playa Langosta de Tamarindo y los hoteles en esa importante zona turística, se encuentran sin agua”.
Los hoteleros de la zona, como es lógico, se organizan para quejarse en forma conjunta. ¿Y los vecinos de las diferentes comunidades que están ya también en peligro de faltante de agua, especialmente ahora que se anuncia un nuevo “fenómeno del Niño” que disminuye las lluvias? ¿Y los agricultores y ganaderos?
Ya en 2007 decíamos, también en este espacio, que “Costa Rica enfrenta una grave situación producto del desinterés y el retraso en tomar las medidas necesarias para frenar el alto grado de contaminación a los ríos y mantos acuíferos. Entre otros aspectos relacionados con el uso del agua”.
Pero los gobiernos han venido posponiendo un tema que debió tratarse y del cual se debieron ocupar con la máxima seriedad desde aquel momento.
El derecho humano al suficiente acceso a agua potable debe ser garantizado a todos los costarricenses y se debe encontrar el debido equilibrio para la explotación adecuada de ese líquido vital sin riesgos.

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