Bruno Stagno

Enviar
Lunes 13 Enero, 2014

Además de ser uno de los mayores exponentes del capitalismo moderno, John Pierpont Morgan entendió que sus efectos más nocivos debían ser contrarrestados


De Morgan a Dimon

John Pierpont Morgan fue el barón de las finanzas por excelencia. Construyó un imperio que lo convirtió en el banquero del Gilded Age de los Estados Unidos, sirviendo de intermediario para la consolidación de muchas empresas (ATT, General Electric) e industrias (US Steel) y la creación y destrucción de varias fortunas.
Pero además de ser uno de los mayores exponentes del capitalismo moderno, entendió desde muy temprano que sus efectos más nocivos debían ser contrarrestados o atemperados.
En 1895 y 1907, jugó un rol central para restaurar la confianza y terminar con los pánicos financieros e inmobiliarios que azotaron a los Estados Unidos. En 1895, cuando el Departamento del Tesoro estaba a punto de quedarse sin reservas a raíz del Pánico de 1893 —surgido principalmente del colapso de los ferrocarriles—, Morgan organizó una emisión de bonos salvando al Departamento del Tesoro de la insolvencia y restaurando la confianza en los mercados.
En 1907, su casa en 219 Madison Avenue se convirtió en el centro de operaciones para responder al pánico generado en el New York Stock Exchange y subsiguiente quiebra de miles de empresas. Con el apoyo de otros barones como John D. Rockefeller y Nathan M. Rothschild, organizó una serie de rescates financieros con inyecciones de capital personal, salvando incluso a la ciudad de Nueva York de la bancarrota.
De hecho, las reuniones celebradas en su casa sirvieron de antesala para las reuniones celebradas en Jekyll Island en 1910 que llevaron a la creación de la Reserva Federal en 1912.
En la actualidad, J.P Morgan Chase & Co., es el banco más grande de los Estados Unidos y tercera empresa más grande del mundo según Forbes.
A diferencia de Morgan, sin embargo, su actual Presidente y Gerente General, Jamie Dimon, aún está en deuda en cuanto a contrarrestar al capitalismo salvaje.
Aunque al inicio se presentó como el “menos malo” de los banqueros que llevaron a la crisis financiera de 2007, e incluso se rumoraba como potencial Secretario del Tesoro del Presidente Barack Obama, el 2013 terminó de desenmascarar a este banquero sin escrúpulos.
Bajo Dimon, J.P Morgan Chase & Co. ha recibido multas sin precedentes que a la fecha totalizan unos $25 billones, y contando (aún tiene que enfrentar o terminar de negociar otras multas por casos de diversa índole).
Sin exculparlo, muchos de los excesos cometidos por Morgan antecedieron las regulaciones y controles que hoy supuestamente velan por la salud y legalidad del mundo de las finanzas. Aunque era implacable en los negocios, creo que hoy vería con disgusto el tipo de capitalismo practicado por Dimon.
Poco antes de morir en 1913, Morgan insistió en la primacía de la confianza como base de las finanzas: “a man I do not trust could not get money from me on all the bonds in Christendom”.
Dimon, en cambio, parece deseoso de meterse en cualquier negocio con tal de hacer un dólar. Que triste legado para la casa Morgan.


Bruno Stagno Ugarte