Macarena Barahona

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Lunes 9 Marzo, 2015

Las mujeres somos la posibilidad infinita del cambio, un cambio de crecimiento de libertad y solidaridad


Cantera

De las mujeres solidarias

Para celebrar el día de la mujer, me gustaría reflexionar en los valores de la educación que varias generaciones del siglo pasado recibimos, valores de genero diferenciadores de la realidad. Realidades masculinas y realidades femeninas.
La educación en las instituciones escolares construyó en nuestras mentes una fantasía de lo que debíamos soñar como mujeres, una realidad impuesta a la inaccesible realidad ajena a nuestros deseos. Una debía desear ser una mujer con los deseos en silencio, con los sueños coloreados de princesas y príncipes, temerosas de los demás y del castigo social.
Las niñas se reconstruyeron midiéndose con las demás, cortando con celo y envidia los planes futuros, sobresalir entre las niñas por destrezas y belleza causaba el odio inmediato del grupo y las autoridades.
Las mujeres en general no somos solidarias, competimos entre nosotras con la dura vara del sobreviviente que con astucia, arrojo y sin piedad vence a las demás y logra su meta. Meta que es la presa del símbolo del poder, el juguete más caro, el puesto, el empleo, la consultoría, la publicación, el financiamiento, la pareja, el negocio.
Los símbolos del estatus, la participación del paraíso terrenal con gusto masculino. Es esta una carrera llena de sacrificios desde los sueños infantiles, conseguir las miserias de los signos fantasiosos de lo que debe ser una mujer redactada en canon masculino.
Por eso puedo entender lo poco solidarias que somos las damas, lo poco que el respeto une nuestros vínculos, cuando la vorágine del poder impera en los espacios, las mujeres compiten entre sí con voracidad y son crueles.
Para que las mujeres de este siglo y del siglo pasado encontremos lazos constructivos la educación es el inicio de una nueva forma de ser.
Una educación que convierta los valores de género en nuevos significados. En donde ser mujer no sea per se una conciencia inamovible para las reglas sociales de coerción y control.
Ser mujer debe ser la infinita posibilidad de cambio, una identidad libre de las medidas del deber ser, una construcción social íntima que abra puertas y ventanas, donde la solidaridad no sea el espejo de una bruja amenazante sino el encuentro en igualdad de condiciones, de un desarrollo de mejores posibilidades en crecimiento íntimo y colectivo solidariamente.
Las mujeres somos la posibilidad infinita del cambio, un cambio de crecimiento de libertad y solidaridad.


Macarena Barahona