Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 10 Agosto, 2010


TROTANDO MUNDOS
De Cruces y Desaciertos


Pocas veces hemos recibido tantos mensajes por una columna como los que suscitó la de Crucitas. La calidad de los comentarios fue en su mayoría de primera, tanto de quienes apoyaron nuestro punto de vista como de quienes nos rebatieron ó simplemente nos hicieron preguntas. Salimos de ésta con un conocimiento más amplio del tema.
Tenemos por norma contestarle a quienes nos escriban respetuosamente, aunque disientan de nuestra opinión ó incluso se nos vengan duro al cuerpo, pero en esta ocasión no nos fue posible responderles a todos personalmente. Por respeto a quienes lo hicieron, transcribimos la respuesta que dimos a uno de los primeros que lo hizo:
“En lo tocante al monto de la posible indemnización, nos atuvimos al Dr. Piva, a quien suponemos un científico serio. Sin embargo, la exactitud del monto no es lo importante, todavez que cualquiera que éste sea, será mucho para nuestro país. Sobretodo si al lucro cesante se le agregan la inversión y los daños y perjuicios y lo que haya que reparar sobre el terreno, que no se le podría cobrar a la firma que se esta despojando.
Pero lo cierto es que el país comprometió su honor al otorgar una concesión. Romperla tras haberle permitido al concesionario hacer grandes y costosos estudios, cuantiosas inversiones y acuerdos de venta y otros supletorios, nos desprestigia. Este aspecto minimiza al de la cuantía. Especialmente tras otros casos de inseguridad jurídica que se vienen sumando desde la época de Daniel Oduber, entre los cuales las expropiaciones de extranjeros (ya olvidadas por supuesto), el de Millicom, las exploraciones de gas en el Atlántico, el aeropuerto Santamaría, el manejo de la concesión del Muelle de Caldera y otros.
Sí el tema no se resolvió en las instancias legales oportunas, ya las de hecho ó las triquiñuelas legales no tienen cabida. No hay tal cosa como que el culpable fue el Gobierno tal o cual. Ante el mundo es el Estado de Costa Rica -eterno e indivisible- quien empeña su palabra cuando un gobierno costarricense otorga una concesión, cualquiera que sea ese gobierno.”
El Partido Liberación Nacional, en un show que nos causó frustración, hubo de suspender su Asamblea porque se rompió el quórum cuando buscaba elegir a sus dirigentes. A quienes desde nuestra juventud hemos sido seguidores de un partido que nuestro Padre ayudó a fundar, nos decepcionó que la Asamblea se decantara por la caverna para designar su nuevo Presidente. Una caverna que además de atrabiliaria y arrogante, acostumbre desacreditar a quienes no estén de acuerdo con sus desatinadas ideas aunque, por supuesto, no en presencia de éstos.
A decir verdad, a su paso por varios gobiernos de Liberación este nuevo Presidente del partido no ha dejado nada de verse. Como tampoco se dejó ver defendiendo la soberanía nacional en 1955. Esta desafortunada elección se da al terminar el exitoso período de Francisco Antonio Pacheco quien, para que tomen nota los malpensados, no es nuestro pariente inmediato.
O Liberación Nacional está totalmente ayuno de líderes que puedan conducirlo hacia nuevos logros sociales, montado en el renovado prestigio que le dio la Administración Arias, ó ha caído en manos de dirigentes para quienes el diálogo y la razón ya no tienen espacio en su espectro.

Humberto Pacheco
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