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Análisis
El sueño de Daniel Ortega: una vía interoceánica
DE CALERO A CANAL

Hay poco que podríamos o deberíamos hacer al respecto

Costa Rica y Nicaragua hace casi dos años han estado luchando por la isla Calero, un pedacito de tierra, donde el río San Juan desemboca en el Caribe.
El conflicto podría hacerse más feo, si Nicaragua siguiera adelante con un plan, para convertir el río en un supercanal.
O no, si los costarricenses aceptaran la idea.
De vez en cuando durante los dos últimos siglos, alguien ha planificado y luego abandonado la idea de construir un canal por Nicaragua entre los océanos Atlántico y Pacífico.
La semana pasada, el embajador de Corea en Managua dijo que su país estaría interesado en el proyecto de un canal, que el presidente Daniel Ortega, unos días antes había enviado a la Asamblea Nacional para su aprobación.
El plan puede ser inútil, al igual que los anteriores a este.
Es difícil imaginar que mucha gente quiera invertir mucho dinero en un país tan políticamente inestable como Nicaragua.
El proyecto sería caro, con un costo estimado de $30 mil millones.
Un canal nicaragüense, presumiblemente acomodaría superbarcos, que son demasiado grandes para atravesar el Canal de Panamá.
Pero pocos superbarcos se están construyendo.
Por otro lado, la idea podría funcionar.
Panamá está construyendo un segundo canal, más amplio que el actual.
Sin embargo, el nuevo canal será obsoleto, al menos en parte, el día en que se abra, en el año 2015.
Los buques que transporten hasta 14 mil contenedores de 20 pies (internacionalmente conocido como TEU) serán capaces de pasar por ahí.
No obstante, las empresas coreanas ya están construyendo embarcaciones, que pueden transportar 16 mil TEU.
Se necesitarán años, antes de que el mundo tenga muchos superbarcos.
Pero va a tomar 20 años o más, para construir un canal por Nicaragua.
En 2030, habrá decenas de buques portacontenedores con una capacidad de 20 mil TEU o más, que viajen entre Shanghái, Hong Kong, Nueva York y Róterdam —posiblemente a través de Centroamérica.
Pocos inversionistas querrían a Nicaragua como socio, para un proyecto cuya operación duraría 50 años o más.
Quizás Corea, sí.
Las empresas coreanas cada año construyen una cuarta parte de todos los buques de carga del mundo, casi el doble que los constructores navales de cualquier otro país.
Corea pronto tendrá la quinta flota de carga más grande del mundo, si continúan las tendencias actuales.
Un centro de operaciones en Nicaragua podría interesar a los coreanos, para quienes una inversión de $30 mil millones no es gran cosa.
Un grupo coreano recientemente obtuvo un contrato por $40 mil millones para construir centrales nucleares en los Emiratos Arabes Unidos.
El Centro de Negocios Archipiélago 21 actualmente está gastando $20 mil millones, solo para construir unas torres de oficinas en el centro de Seúl.
Si Nicaragua decide construir un supercanal, Costa Rica no podría hacer mucho al respecto.
Tenemos el derecho de asegurarnos de que Nicaragua no dañe nuestra ribera del río San Juan.
Pero si los dos países llegaran a los tribunales, Nicaragua diría que el dragado del caudal, necesario para el canal, no causaría ningún daño a los costarricenses, el 99% de los cuales nunca ni siquiera ha visto el río San Juan.
En cualquier caso, se necesitarían 20 años o más para obtener una decisión judicial, momento en que el canal estaría ya construido.
Una alternativa sería que el ejército de Costa Rica atacara a cualquiera que trate de dragar el río.
Pero Costa Rica no tiene ejército.
Los civiles podrían formar una cadena humana, para detener el dragado.
Incluso los manifestantes individuales podrían nadar frente a las dragas.
Pero la gente a veces muere de esta manera.
O podríamos reconocer que, dado que toda el agua en el río San Juan, y toda la tierra por debajo del agua, pertenecen a Nicaragua, no hay mucho que podamos hacer para cambiar esta situación.
Así las cosas, es como vivimos al lado del país más pobre de Hispanoamérica.
Por otro lado, si Nicaragua se hiciera rico, la región incluyendo Costa Rica saldría beneficiada.

Fred Blaser
Co-presidente República Media Group
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