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Viernes, 16 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


De notables, memoranda y otros

Luis Alejandro Álvarez [email protected] | Miércoles 27 junio, 2018


De notables, memoranda y otros

La administración Alvarado Quesada, a menos de 50 días de asumir el mando, anuncia el nombramiento de una Junta de Notables, al estilo de las administraciones Chinchilla Miranda y Pacheco de la Espriella.

Busca recomendaciones para una Reforma del Estado, y Reforma de la Administración Pública.

Lloverá sobre mojado, aunque se pretenda utilizar como base el informe presentado por la última Junta de Notables, hace poco más de cinco años.

Propuestas hay, mas no han dado ningún resultado plausible.

No ha habido acuerdos políticos para dar fuerza a las reformas propuestas.

Somos un país con una sobredosis de diagnósticos y parece seguiremos por la misma ruta.

Intriga a muchos saber el porqué de esta nueva Junta de la que nunca se habló en campaña.

Se ha generado bulla en redes sobre la participación del exvicepresidente 2006-2007, Kevin Casas, en esta Junta. Un sector, seguidor del actual mandatario, y quienes en su momento, 11 años atrás, adversaron el SÍ en el primer referendum que tuvo lugar en Costa Rica.

Levantan la bandera del NO nuevamente, y traen a colación una vez más el “Memorandum del Miedo”.

Memoria selectiva de estos grupos, al obviar completamente el “Memorandum de la Juventud Progresista”, sector afiliado al PAC, que proponía en junio de 2015 “aprovechar los recursos políticos de gobierno para beneficio partidario y de la JP (Juventud Progresista)”.

Al descubrirse tal propuesta, el entonces presidente Solís Rivera destituyó a los integrantes de la administración anterior, miembros de la Juventud Progresista, que participaron en la redacción del también nefasto memorandum.

Dejando a un lado algo mucho más reciente, fue solo hace tres años, se les nombró a dos de ellos en viceministerios (Seguridad Pública y Justicia y Paz) por parte del presidente Alvarado Quesada.

La reacción, de quienes hoy adversan el nombramiento de Casas en la nueva Junta de Notables, ante tales nombramientos ha sido nula a pesar de que lo propuesto transgredía la legislación y pudo haber generado responsabilidades civiles, administrativas, y penales de haberse concretado.

La Coalición Costa Rica, estructura paralela al partido vencedor del balotaje, y que funcionó para sumar personas de otros partidos que no favorecieron al PAC con su voto en febrero, se ha unido a las voces contra Casas, e incluso del exdiputado Mario Redondo, sin hacer mención alguna de los hoy viceministros y su cuestionable propuesta de 2015.

Don Carlos ha dado señales de madurez política al llamar a esta comisión a personas de diferentes corrientes políticas e ideológicas, y dejando atrás un tema ya superado como lo fue el referendum de 2007.

En la misma línea estuvo pactar con el entonces excandidato de la Unidad Social Cristiana en marzo anterior, ganando credibilidad ante los electores.

Nos queda cuestionarnos:

¿Por qué tan selectiva la inconformidad?

¿Por qué razón el velo de la culpabilidad no desciende sobre quienes generaron propuestas que atentaban contra el régimen de derecho y la legalidad?

Hoy el Presidente no debe sucumbir ante los lamentos, quejas y cuestionamientos que están cargados de un tinte ideológico y político partidario muy fuerte.

Buscan dividir más que unir, y eso no es lo que necesita Costa Rica.