Humberto Pacheco

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Martes 2 Diciembre, 2008

TROTANDO MUNDOS
De la situación Mundial

Humberto Pacheco

No acabamos de entender que está pasando en el mundo. A ratos nos parece que va tan rápido que nos hemos quedado parados en alguna esquina ventosa. Sin embargo, nuestro programa de viajero frecuente nos dice que cabalgamos, más aún, que debemos de haber perdido la cabeza ya porque nos acercamos a las diez millones de millas aéreas. La cosa definitivamente está en otro lado.
Mientras notamos la indiferencia, ó quizás la estupefacción, de la mayoría silenciosa de varios países, el nuestro incluido, ante los fenómenos que al menos a corto plazo no arregla ni Obama el mago, nos preguntamos sí alguien se ha parado a preguntar sí ya el mundo bancario-financiero, el que puede hacer que todo el esfuerzo de una vida por lograr un colchón razonable sobre el cual retirarnos se pierda de un plumazo con sus delirios, se dio cuenta del daño que ha causado; ó si sólo está pendiente de como recoger esas horrorosas pensiones de retiro (paracaídas de oro las llaman) que hacen a los ejecutivos parecerse mucho a los diputados que escudan un estado de ebriedad mortal en su inmunidad sin renunciar INMEDIATAMENTE a su curul.
Solía ser que en Costa Rica —al menos— los abogados hacían grandes presidentes y los economistas pésimos. Eso se perdió cuando los abogados se volvieron economistas y, además, sinvergüenzas. Y es que resulta que, mientras en las épocas de bonanza los ladrones resultaron casi simpáticos, aunque algunos se robaron al país en un pañuelo (recordamos uno al que siguen llamando estadista que abarrotó los bancos de Austria con lo que le robó al país), en las épocas difíciles eso no luce.
Hoy, la herencia maldita de una tras otra camada de corruptos, hace que cuando llega un gobierno que quiere hacer bien las cosas, la corrupción que ha llevado a este país a la ingobernabilidad se le filtra y se lo impide. Elaboren Uds., y sí no están de acuerdo, pregúntenselo a los habitantes de la Pavas violenta que se quedó con el mango de la sartén.
En medio de este torbellino, cenábamos en Zürich una noche cuando escuchamos en la mesa de a la par a un viejo inglés quejarse de que “les están robando su identidad porque los quieren meter de lleno en la Unión Europea”. Pobre infeliz. Es precisamente ese tradicionalismo el que está hundiendo a la vieja Albión, toda vez que hoy día ningún país puede sobrevivir por sí solo. El dicho la unión hace la fuerza se hace cada vez más una realidad.
Quienes tengan dudas que se fijen en lo que hizo poderoso a ese gran país del norte al que Bush hijo, el peor presidente de su historia, contradiciendo los consejos de su ilustre padre, logró traerse abajo con sus compinches de la trilogía nefasta, un red neck y un manipulador. Los tres chiflados. Sólo que los tres no lo son; hay uno muy vivo que se bailó a los otros dos y embarcó a su país en una guerra que dura ya más que la Segunda Guerra Mundial. Sigan sacando conclusiones con lo que eso ha costado.
¿Y el mundo? Muy bien, gracias. Los ejecutivos de las grandes empresas financieras las hacen hundirse en el más espantoso descalabro y luego recogen bonos millonarios cuando se retiran a verlas de largo. ¿Qué pasó con el derecho penal? Esos son los habitantes natos de Guantánamo, no los otros.

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