Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 9 Marzo, 2015

“Ese” pulso por el Poder no debería inquietar al Presidente Solís, legitimado en las urnas abrumadoramente


Danza con lobos

Cuando recuerdo a mis padres bailar en casa, pienso que aunque sinónimos, en la palabra danza, va incluida la magia de flotar porque así lo hacían ellos, casi flotaban mientras se devolvían sonrisas y se sostenían uno al otro. Esa imagen que aún no se borra de mis recuerdos es lo que suelo pensar que es la vida.
Uno decide si va a tropezones o si aprende a ser conducido, o a conducir; a interpretar imperceptibles movimientos que nos orientan, el recorrido, o el giro; quizá por eso me impactó como a 180 millones de norteamericanos aquella vieja película del 90, interpretada por Kevin Costner (el Teniente Dunbar).
Danzando semidesnudo alrededor del fuego con un lobo visitante, al que puso por nombre “calcetines” dio origen a un encuentro de culturas, de ideologías, de estereotipos que estaban confrontados. Cambia la percepción de realidad, para el joven teniente Dunbar… para la tribu Siux.
La semana pasada el Presidente Solís se quejó, con justificada razón, del trato de algún sector de la prensa nacional. Debió señalarlos. Si este es un Gobierno del cambio, el cambio pasa por puntualizar, no generalizar, repetir el viejo estribillo de todas las administraciones. Que cada quien asuma su responsabilidad.
De acuerdo, ha habido excesos; no podría uno asegurar que como parte de una conspiración, pero la lectura rápida de los diarios en las últimas seis semanas no deja dudas sobre la orientación de algunas publicaciones.
El Presidente sabe que esa batalla que decidió librar, no la va a ganar. La dinámica de los medios y el poder, siempre será el conflicto. Los medios cada vez más cuestionados, aún gozan de alta credibilidad. ¿Se trata de una disputa por el poder, o la verdad?
No recuerdo una Administración en que el gobernante o la gobernante no se quejaran de que en los medios de comunicación sus obras se ignoran, y sus desaciertos se magnifican. Es la naturaleza de los protagonistas. ¿Por qué desgastarse en el inexorable conflicto?
Existe miedo en los sectores dominantes de la economía y la política, porque es la primera vez, seguramente desde hace casi 200 años, que un grupo diferente llega a gobernar. Diferente no significa mejor o peor; solo diferente. “Ese” pulso por el Poder no debería inquietar al Presidente Solís, legitimado en las urnas abrumadoramente.
Tampoco nosotros debemos sobredimensionar “el conflicto” ni sentirnos amenazados en nuestro ejercicio o libertades. Ese discurso apocalíptico favorece poco la convivencia, y aumenta el enojo de una ciudadanía parcialmente informada. ¿Gana alguien con alimentar ese clima? Bueno, a menos que sea esa la intención, entonces no hay mucho más que decir.
Siux y Ejército de la Unión también cruzaron armas… terminando en la historia sangrienta que conocemos.
“Calcetines” y Dunbar no renunciaron a su naturaleza. Sin invadir sus espacios, respetándose, aprendieron a conquistarse alrededor del fuego. A escuchar solamente el sonido de sus espíritus diferentes, ¡lograron danzar!
 

Iris Zamora