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Copenhague debería responder con seriedad al clamor mundial, aunque la firma de un acuerdo jurídicamente vinculante (para sustituir al Protocolo de Kioto que vence en 2012) se perfile para junio de 2010

Cumbre crucial

Líderes políticos, científicos y miembros de organizaciones ambientalistas se reúnen esta semana en Copenhague para definir y comprometerse con un plan de acción que permita a la humanidad combatir el calentamiento global.
El acuerdo que surja de esta cumbre marcará la pauta del rescate ambiental en las décadas por venir. Además en esta reunión los líderes de países en vías de desarrollo y el mundo industrializado deberán acordar un nuevo esquema de crecimiento económico y social.
El dinero para fondear la investigación y desarrollo de nuevas fuentes de energía, la implementación de medidas como la reforestación, entre otras, también serán tema central. Costa Rica, armada con su imagen de paz verde, buscará dinero para cumplir su meta de convertirse en un país carbono neutral.
En este año, en que los gobiernos de los países ricos han gastado millones de millones de dólares en el rescate de sus economías es poco probable que adopten una postura de extrema generosidad.
Será necesario que los países en vías de desarrollo logren presentar programas coherentes, bien planificados, con mecanismos de medición de resultados y rendición de cuentas para que puedan aspirar a recibir dinero que haga viables sus proyectos. De otra forma los pedidos probablemente sean recibidos con escepticismo.
Pero además del compromiso de las naciones ricas, de aportar cantidades anuales a los países pobres para paliar las devastadoras consecuencias del calentamiento global, cuyos efectos ya son visibles, la Cumbre de Copenhague será el escenario en que los líderes políticos del mundo desnuden su compromiso con el ambiente y la preservación de la vida en el planeta.
Las propuestas deberían responder con seriedad al clamor mundial, aunque la firma de un acuerdo jurídicamente vinculante (para sustituir al Protocolo de Kioto que vence en 2012) se perfile no para este encuentro sino para junio de 2010.
El Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), indica que durante este siglo es probable que la temperatura media de la superficie del planeta aumente de dos hasta seis grados centígrados con respecto a la era preindustrial. Para lograr el aumento mínimo, de 2ºC, deberá reducirse entre el 50% y el 85% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono hacia 2020.
El impacto ya se evidencia en incremento de sequías, inundaciones y la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos, como huracanes.
El reto que enfrenta hoy la humanidad es serio. Y su combate requiere propuestas y compromisos serios.
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