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Los resultados benéficos de la deuda dependen de todo un paquete de políticas gubernamentales aplicadas con eficiencia

Cuidado con la deuda

El peso de la deuda pública total de casi un 44% del Producto Interno Bruto (PIB) representa una de las mayores vulnerabilidades de la economía costarricense.
La razón es que el endeudamiento se ha convertido nuevamente en una amenaza y tendrá efectos graves en los años venideros de no adoptarse medidas drásticas.
Tras la crisis económica de inicios de la década de 1980, la deuda pública llegó a representar casi toda la producción del país.
Desde entonces, y especialmente entre 2004 y 2008, la carga de la deuda bajó significativamente pero el año pasado volvió a subir y la tendencia se mantiene.
Debido a la brecha entre ingresos y egresos las autoridades fiscales han tenido que recurrir a las colocaciones de títulos de deuda para obtener recursos. Es así como en el primer trimestre se captó el 60% del plan de deuda establecido para la primera mitad del año.
El débito consume en intereses ingentes sumas a diario y representa un alto porcentaje del total de los ingresos corrientes de este año.
El arrastre de este fardo viene dado en una débil formación de capital, lo cual resta dinamismo a la actividad económica, afecta la competitividad internacional y, lo que es más grave aún, dificulta el logro de una futura expansión económica sostenida.
Esto es parte del serio problema que arrastra la economía y que ya conocemos: el elevado déficit fiscal.
Este desequilibrio presiona las tasas de interés, mete ruido en la actividad económica y tiene al país pedaleando en una bicicleta estacionaria y obteniendo escuálidas tasas de crecimiento.
En medio de todo, el tema de la deuda sigue ahí latente y al parecer lanzando un reto aún sin resolver por la comunidad económica sobre sus posibles soluciones que se han dejado para las calendas griegas. Se requerirá pues un liderazgo firme y decidido para hacer frente a este problema.
El temor de que Costa Rica transite de nuevo por rumbo similar al de años atrás, hace de la deuda un tema recurrente entre expertos, ante la dificultad de alcanzar acuerdos para llevar a cabo reformas de fondo que corrijan los desequilibrios fiscales, cada vez más graves.
Necesitamos adoptar medidas que dentro de un periodo breve tal vez sean dolorosas, pero que en el largo plazo darán resultado. Si por pequeñeces y mezquindades el país no toma las decisiones que hay que tomar, el panorama seguirá luciendo sombrío.
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