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Lunes, 12 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Cuando un indio se cree cacique

Claudio Alpízar | Jueves 03 marzo, 2016


 Quien delega como superior sigue manteniendo la total responsabilidad por los actos delegados

Cuando un indio se cree cacique

En columnas anteriores definí al estilo de gobernar de la Administración Solís Rivera como un “Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même”, dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo. Frase utilizada en el siglo XVIII para plantear la completa libertad en la economía.
Para este caso, es un símil que utilizo en referencia al libertinaje político que se da en el actual gabinete. Libertinaje que permite a funcionarios de tercera y cuarta línea empoderarse y asumir los roles de sus superiores, un remplazo que ejecutan sin consulta. Es tal la irreverencia al orden jerárquico que todo se vale y todos pueden.
Si tiene dudas de esta forma de gobernar basta con ver el caso de Francisco Dall'Anese, director del Servicio Fitosanitario del Estado (SFE), quien asume responsabilidades políticas que no son de su competencia, mientras su jefe el ministro de Agricultura, Luis F. Arauz, ausente y de reacción tardía. El subalterno no solamente lo suplanta, sino que en un atrevimiento mayor insinúa asumir funciones propias del Canciller o del Ministro de Comex frente al Embajador de EE.UU.
Ante esta situación delicada de las relaciones comerciales el presidente Solís dijo que las relaciones no corrían ningún riesgo, pero su Canciller y su Ministro de Comex —en reacción tardía— piensan diferente y muestran preocupación por el papel protagónico asumido por un funcionario de cuarta línea. ¡Viva la Pepa! Me pregunto, ¿Qué hacen los ministros cada semana en Consejo de Gobierno?
Ahora bien, también los diputados cometieron el error de darle a Dall'Anese un escenario que no le corresponde a un funcionario técnico, cuando lo interpelan en la Asamblea Legislativa; quien debe responder por las responsabilidades de gestión del director del SFE es el Ministro de Agricultura, a quien debe recordársele que los ministros delegan funciones no responsabilidades.
De poco le sirve a un país tener una estructura bien establecida, una administración pública articulada, con normas y reglas claras para una buena gobernanza, si quienes están en la dirección del gobierno no conocen los instrumentos, el marco de su acción y las responsabilidades que les competen.
Es muy diferente descentralizar poder que desconcentrarlo, suena parecido, pero son diametralmente diferentes. En la desconcentración quien delega y empodera a sus subalternos mantiene las responsabilidades sobre sus acciones, este es el caso de los Ministros. Los órganos y los jerarcas de un ministerio no tienen mayor independencia política o administrativa; la desconcentración dota de funciones propias a los funcionarios dentro de una organización para tomar decisiones de tipo técnicas y operativas, pero nunca políticas.
Diferente es para quienes ejercen el poder en acatamiento de la descentralización de una institución, ellos sí han de asumir las responsabilidades de sus actos; es el caso de las instituciones autónomas y las municipalidades.
Un Ministro transfiere deberes y debe exigir responsabilidades a sus subalternos, no es una cesión de responsabilidades, sino una exigencia de las mismas lo que hace. Quien delega como superior sigue manteniendo la total responsabilidad por los actos delegados. Hoy preocupa que la falta de carácter mezclada con este “Laissez faire”, haga creer a muchos indios que son caciques y así pasar de un libertinaje político a una “excitante” orgía del poder.

Claudio Alpízar Otoya, Politólogo