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¿Cuán peligroso es el aspartame?
Este edulcorante artificial sintético, 200 veces más dulce que el azúcar, ha causado polémica por años por posibles daños a la salud, sin embargo no hay un estudio contundente que lo demuestre

Melissa González
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Desde hace años se ha cuestionado el uso del aspartame; sin embargo, a la fecha, no hay ningún estudio contundente que demuestre sus daños a la salud.
“El aspartame es un edulcorante artificial sintético, muy potente, hasta 200 veces más dulce que el azúcar, pero que no aporta calorías. Está compuesto por tres sustancias, dos aminoácidos que son el ácido aspártico y la fenilalanina, y metanol, que es un alcohol”, comentó el doctor Jorge Arias Sobrado, endocrinólogo de la Clínica UNIBE.
Esta sustancia está presente en las llamadas bebidas “light” que no contienen calorías, así como en sobres para endulzar los alimentos.
En 2007 se llevó a cabo una revisión sobre los estudios realizados hasta el momento sobre su absorción, metabolismo, consumo actual a nivel mundial, toxicidad y análisis epidemiológicos.
La revisión concluye que no hay evidencia que respalde el efecto dañino del aspartame en los consumos usuales de la población.
Las autoridades internacionales establecieron lo que se conoce como niveles aceptables de ingesta diaria, que es la cantidad máxima que se considera segura para una persona.
“Por ejemplo, la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos establece como 50 miligramos por kilogramo de peso por día y la Autoridad Europea sobre Seguridad Alimentaria establece un nivel más conservador de 40 miligramos por kilogramo de peso por día”, comentó la nutricionistas Rebeca Hernández.
Se puede decir entonces que una mujer con un peso de 60 kilogramos puede consumir 2.400 miligramos por día, cada sobre de edulcorante con aspartame contiene 13,1 miligramos, por lo tanto una persona de este peso debería consumir hasta 183 sobres para alcanzar el límite máximo recomendado.
Un adulto debería consumir aproximadamente 20 latas de refresco de dieta o 42 porciones de gelatina sin azúcar.
“Esta última revisión encontró que el consumo usual de la población, incluso de lo que se puede calificar como altos consumidores, se mantiene muy por debajo de este límite superior establecido”, explicó la nutricionista.
Solo algunas personas que sufren de migraña han demostrado cierto nivel de susceptibilidad al aspartame en algunos estudios, por lo que se considera importante en estos casos evaluar la tolerancia.
“Esta sustancia tiene más de 25 años de estar en el mercado de casi todos los países del mundo, ha sido objeto de más de 200 estudios científicos para verificar y descartar tanto su seguridad como la no presentación de efectos secundarios nocivos por su utilización. Hasta la fecha no conozco un solo estudio científico, y esto hay que recalcarlo, estudio que cumpla con el rigor científico para que sea creíble, que demuestre alguno de los tantos efectos nocivos que cada tanto publica la prensa o circula en Internet”, comentó por su parte Sobrado.
Asegura que en algunos de los estudios se utilizaron cantidades de aspartame mucho más elevadas que el consumo corriente cotidiano y no se comprobó efecto adverso.
En cuanto a los daños que podría cuasar, el especialistas dijo que aquellas personas que sufren de una enfermedad congénita, llamada fenilcetonuria y que en Costa Rica se diagnostica en los recién nacidos a través de la prueba del talón del Programa Nacional de Tamizaje, deben controlar el consumo de sustancias que contengan fenilalanina, incluyendo el aspartame.
El primer endulzante artificial, la sacarina, se descubrió en 1879; se dice que para 1968, los estadounidenses consumían más de 17 millones de libras de sustancias libres de calorías al año en la comida considerada “snacks”, así como bebidas y frutas enlatadas.
En esa época se comenzó a ligar este tipo de sustancias con el cáncer, así como con tumores malignos, según estudios realizados en pollos y ratas, según publicó la revista Time.
El aspartame fue aprobado en 1981 para su uso, y entre 1995 y 1996 circuló en Internet información falsa que ligaba a esta sustancia con esclerosis múltiple, entre otros males.
Tampoco se ha encontrado evidencia que indique que los edulcorantes artificiales causen obesidad, como se ha sugerido.

Rebeca Hernández
Nutricionista Clínica Nutrición von Saalfeld

“Según una revisión de los estudios realizados sobre el tema, no hay evidencia que respalde el efecto dañino del aspartame en los consumos usuales de la población. Se dice que algunas personas que sufren de migraña han mostrado cierto nivel de susceptibilidad al aspartame”.




Jorge Arias Sobrado
Endocrinólogo de la Clínica UNIBE

“Hasta la fecha no conozco un solo estudio científico, y esto hay que recalcarlo, estudio que cumpla con el rigor científico para que sea creíble, que demuestre alguno de los tantos efectos nocivos que cada tanto publica la prensa o circulan en Internet”
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