Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 28 Abril, 2011


Vericuetos
¿Cuál es el contenido del pacto opositor?


La democracia es campo propicio para la celebración de pactos y acuerdos que, cuando se dan entre partidos políticos, deben ser contestes con la oferta ideológica que se presenta a los electores.
Cuando las alianzas trascienden lo ideológico es menester que su propósito fundamental sea el bienestar de la mayoría.
Ante la cuestión de qué fines persigue el arreglo opositor para hacerse con el directorio legislativo este próximo 1º de mayo, el grupo de fracciones conciliadas debe hacer público el alcance del pacto suscrito.
Ocultar acuerdos evidenciará que su única intención es desalojar al Partido Liberación nacional y que, en consecuencia, sus fines son meramente politiqueros.
Quedaría muy bien la nueva fuerza opositora homologada si logra finalmente deponer el electoralismo como su único norte y si alcanza consensos y resultados concretos en materias fundamentales de las que han privado al país, precisamente porque han sido por decenas de años incapaces de transigir en aras del bien común.
Los ciudadanos creeremos en la legitimidad del pacto cuando se reforme el reglamento permitiendo agilizar el trabajo del Congreso y se logre que las cúpulas partidarias adopten por consenso los grandes acuerdos nacionales que el país requiere en materia de seguridad ciudadana, financiamiento de partidos políticos, mejoras cuantitativas a la educación, inversión y ejecución en obra pública, etc.
Queremos ver de qué serán capaces los diputados de oposición, embarcados en este proyecto de quítate tú pa'ponerme yo.
Veremos si son capaces de pasar por alto las diferencias naturales que surgirán día tras día en el ejercicio legislativo y sí mantendrán el compromiso adquirido cada uno de los primero de mayo restantes de la presente legislatura para cumplir, a cabalidad y sin deserciones, con la rotación en la presidencia del congreso que se han asignado los nuevos socios políticos que, en apariencia, regirán el país desde el Parlamento a partir del 1º de mayo. En lo personal, no me lo creo y estaría dispuesto a apostar que oiremos decenas de excusas de los tránsfugas que se bajarán del bus de la unidad en la primera parada o a la primera vuelta a la esquina.
La oposición tendría la oportunidad de ayudar al gobierno de la presidente Chinchilla a consolidar el Estado moderno e inclusivo que todos queremos.
El camino es corto y no es mala la memoria colectiva de este pueblo que será capaz de recordar y de cobrar a quienes dediquen su esfuerzo a obstaculizar la gestión de una Presidenta elegida por una significativa mayoría.
Un elocuente diputado de oposición en el período 78-82 me dijo en la soda de la Asamblea Legislativa algo así: “nosotros vamos a destruir el gobierno de Rodrigo Carazo, aunque para ello tengamos que destruir el país”. Ese fue el ejemplo más deleznable de piratería política que he visto en mi vida y es precisamente el tipo de conducta que no puede inspirar el pacto actual. No se trata de devastar el gobierno sino de construir la Patria de todos.
Más allá de la política de alcoba y balcón, los votantes vamos a estar atentos a las ejecutorias del nuevo directorio de oposición si esto se llega a dar. El discurso que lancen al viento desde el balcón tiene que ser consecuente con las tratativas susurradas en la alcoba.

Tomás Nassar