Alejandro Madrigal

Alejandro Madrigal

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Martes 23 Junio, 2015

Crisis en México, Guatemala y Honduras
(Parte II)

En la columna anterior dimos un vistazo a lo ocurrido en México en torno a sus pasadas elecciones, su ola de violencia y la gran efervescencia social que sacude al país. La situación en Honduras y Guatemala no se aleja mucho. Repasemos algunos hechos:
Hoy Guatemala tiene a más del 50% de sus 16 millones de habitantes en condición de pobreza, la mayoría campesinos indígenas. Allí gobierna el derechista exgeneral del ejército, Otto Pérez Molina, quien ha mantenido la norma de gobiernos al servicio de los organismos internacionales y de los sectores de más poder económico.
Pérez ha reprimido toda protesta durante su mandato. Profesores, campesinos indígenas y estudiantes han sentido su duro brazo militar. Ha expandido la privatización de la educación superior y reafirmó los contratos que entregan el petróleo del país a empresas transnacionales que pagan un porcentaje ridículo por la explotación del valioso recurso.
Para sumar, una reciente investigación ha revelado la existencia de una millonaria red de corrupción entre empresarios que pagaban grandes sobornos para evadir impuestos. La vicepresidenta, Roxana Baldetti, fue identificada como presunta cabeza de la red de corrupción y se vio obligada a renunciar a su cargo. Las sospechas sobre el propio Presidente y muchos altos funcionarios del Gobierno han desencadenado indignación y protestas de cientos de miles de guatemaltecos en todo el país, exigiendo la renuncia de toda la dirigencia política corrupta.
Mientras tanto, Honduras, el país más pobre de Centroamérica y el más violento del continente, ha entrado en una nueva ola de movilizaciones masivas en contra del gobierno del derechista Juan Orlando Hernández, quien gobierna desde 2014 luego de unas cuestionadas elecciones nacionales. El 2° gobierno del Partido Nacional desde el golpe de Estado en 2009.
La indignación se desató poco después de que se revelara una millonaria estafa al Instituto Hondureño de Seguridad Social de más de $200 millones y fuera arrestado el expresidente de la institución, también del PN. Acto seguido aparecen señalados como responsables del fraude un grupo de empresarios, todos donantes importantes de la campaña del Presidente. Su Vicepresidente también fue señalado como supuesta cabeza principal de la operación delictiva.
Cientos de miles de hondureños han salido a las calles en ciudades como Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba en pacíficas pero multitudinarias marchas, exigiendo la renuncia del Presidente.
¿Por qué si la situación es tan grave, poco de ello se ve en la prensa internacional? Es inevitable, y más bien lógico, pensar que las elites económicas que manejan ciertos medios de comunicación inciden como filtro a qué tipo de noticias recibe más énfasis. Lo cierto es que la neutralidad de los medios de comunicación es una ilusión errónea pero sin duda muy interiorizada en la mente de muchos.
Debemos aprender que la realidad es distinta, dicha neutralidad es inexistente y por ello debemos aspirar a ser una sociedad más reflexiva, que sepa filtrar con criticidad la información que recibe, y que además busque pluralizar la cantidad de fuentes y voces que recibe para informarse.
De lo contrario, seguiremos escuchando noticias solo cuando se trate de Venezuela, seguiremos viendo solo una pequeña parte de lo que realmente ocurre y nos exponemos a una peligrosa manipulación de criterio que nos hace indignarnos solo por el papel higiénico y no por la estafa de millones de dólares.