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Salvar institución renovaría liderazgo, fallar daría rechazo popular
Crisis en la Caja… piedra o salvavidas para Laura
“De las crisis siempre surgen grandes oportunidades”, valora la Presidenta

En momentos en que Laura Chinchilla, presidenta de la República, enfrenta la presión de una crisis declarada en la Caja Costarricense de Seguro Social, esta coyuntura podría convertirse en un salvavidas o en una piedra que la hunda hasta el fondo.
En caso de salvaguardar a la Caja, la mandataria renovaría su golpeado liderazgo, ya que las dudas que rodean sus planes en seguridad, infraestructura y déficit fiscal, se esfumarían de momento, mientras retoma un valioso segundo aire.
Asimismo, le ayudaría a diluir las discrepancias suscitadas por los cambios en su gabinete, así como los acalorados ánimos que puedan generar nuevas protestas.
La misma Presidenta sabe de la importancia de esta coyuntura, e indica que “de las crisis siempre surgen grandes oportunidades”.
Para la jefa de Estado, es trascendente aprovechar la ocasión, ya que está ante una oportunidad única.
En tan solo 14 meses de haber asumido las riendas del país, grupos económicos y la oposición han salido a cuestionar su estilo de gobernar, mientras su antecesor, Oscar Arias, recientemente señaló que a este Gobierno “le falta claridad intelectual”.
“Este es el momento más complicado de la gestión de la Presidenta, sin embargo, también está ante una gran oportunidad, ya que si logra salvar la Caja, su liderazgo se verá beneficiado y volverá a fortalecerse para negociar con sectores y la oposición”, expresó José Carlos Chinchilla, sociólogo de la Universidad Nacional.
El salvavidas es la Caja y para llegar a él, la Presidenta ha decidido ordenar la creación de una comisión especial, que investigue y determine el camino a seguir para evitar la debacle financiera y de gestión de la institución.
Pese a que la actual junta directiva y su presidenta Ileana Balmaceda no previeron el desastre, Chinchilla confió en ellos una vez más, para que recomendaran a las personas que brindarán el dictamen en un plazo de dos meses.
Por el momento esa ha sido la hoja de ruta que ha trazado la mandataria; sin embargo, en días pasados, Balmaceda sugirió que era hora de revisar el sistema de cuotas obrero patronales.
El camino seguido por Chinchilla para proteger la Caja ya le generó algunas críticas externas de sindicatos y diputados de oposición, pero también diferencias con su propio gabinete.
El jueves anterior, María Luisa Avila, ministra de Salud, renunció a su puesto, aduciendo que los directores de la Caja no pueden ser juez y parte en el proceso de investigación.
La intervención de la Caja por parte del Ministerio de Salud era la propuesta de Avila, quien prefirió dimitir para no “convertirme en una piedra en el zapato”.
Los directores de la Caja no fueron capaces de detectar a tiempo los supuestos abusos en las incapacidades de los empleados, así como los graves problemas financieros y de gestión.
En lo positivo hasta el momento, el Gobierno y la mandataria se han mostrado firmes, ya que detuvieron la huelga de los empleados de la Caja y al mismo tiempo mantuvieron la hoja de ruta trazada, pese a los cuestionamientos de la Ministra que renunció.
Por el contrario, si los planes de Chinchilla para salvar la Caja no funcionan, la montaña de problemas sin resolver que ha acumulado, se le vendría encima, con el agravante de que su liderazgo se minaría aún más.
La Caja es una institución insigne por su razón social y vital para los costarricenses, ya que la medicina privada es un servicio que estaría fuera del alcance de muchos nacionales.
Si la Presidenta promueve una reducción de servicios u opciones para la gente que lo necesita, sería un grave error, explica Manuel Rojas, politólogo.
Hay intereses importantes en el plano de la medicina privada, que empujan hacia un modelo mixto, en el que la Caja se encargaría de la atención primaria de salud, mientras que la medicina privada de lo demás, por medio de un sistema cofinanciado, una apuesta peligrosa, añade Rojas.
Para algunos el asunto es mucho más drástico, ya que consideran que la Presidenta se juega su papel en la historia costarricense.
“Si salva la Caja, le llega al corazón de la gente más necesitada, ya que esta institución ha permitido que miles de personas sanen y vivan. Si lo hace, yo soy el primero en señalarlo, pero si no, creo que ella pasará a la historia como la Presidenta más mala de la historia”, expresó Walter Céspedes, diputado de la Unidad Social Cristiana.
Para los legisladores, lo actuado hasta el momento por la mandataria no se ajusta a los requerimientos necesarios para salvar a la Caja, ya que trata de ocultar a los culpables de la debacle de la institución.
Por esa razón, le solicitan que haga un cambio de timón y enrumbe la investigación.
“Las crisis generan buenas oportunidades cuando hay visión, pero ella está en crisis, generando más crisis”, concluyó Danilo Cubero, jefe de fracción de los libertarios.
La crisis de la Caja se da en momentos en que las encuestas señalan los índices de descontento popular más altos desde que la Presidenta asumió las riendas del país en mayo de 2010.
La incapacidad de frenar el hampa es lo que más ha incidido en la pérdida de confianza.
Durante la campaña política, Chinchilla se presentó ante el electorado como experta en seguridad y anunció que su principal objetivo sería devolver la paz a los nacionales.
Sin embargo, tras nueve meses de elaboración, la Política Integral de Sostenibilidad de Seguridad Ciudadana y Promoción de la Paz Social, que se redactó para atender este tema, no ha logrado los resultados esperados.
La criminalidad no da tregua. Al finalizar el año pasado, se produjeron más de 11 mil asaltos y 638 robos a viviendas, en los cuales se llegó a usar un arma de fuego hasta en el 78% de los casos.
Asimismo, cada día se robaron 13 vehículos, también se produjeron 486 asesinatos en todo el territorio nacional. Dentro de este panorama, José María Tijerino tuvo que renunciar como ministro de Seguridad, tras una serie de errores y su incapacidad para frenar el hampa.
Otro aspecto que demuestra el descontento sobre la labor de Chinchilla y su equipo de trabajo, son las constantes protestas que ha debido atender en diferentes frentes.
Taxistas y porteadores, reclamos por vías cantonales, marchas por el plan fiscal, la atención en clínicas, protestas en Nicoya, caminatas a las minas de Bellavista y Crucitas y hasta reclamos de policías exigiendo mejoras salariales, han creado un ambiente de descontento.
En caso de salvar a la Caja, ninguna de esas molestias, incluida la preocupación por la inseguridad ciudadana, quedarían en el olvido, ya que no sería suficiente pero sí un alivio.
“Aun salvando la Caja seguiría arrastrando problemas fiscales, de inseguridad y otras áreas, pero si logra una solución adecuada, la imagen del Gobierno se vería fuertemente renovada para el resto del mandato y le daría una mejor posición para negociar, ya que demostraría su liderazgo”, indicó Rojas.
Un informe de la Organización Panamericana de la Salud dio a conocer que para 2015 habrá un déficit de por lo menos $686 millones en las arcas de la Caja, en caso de no solventar sus problemas de gestión.

Esteban Arrieta
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