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Pobreza aumentó un punto en el último año, revela XV Informe Estado de la Nación
Crisis acentúa desigualdades sociales
Mitad de la clase alta ha sufrido episodios de inseguridad ciudadana

Daniel Zueras
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La situación de Costa Rica ha empeorado en el último año, especialmente en lo relacionado con el incremento de las desigualdades sociales, la pobreza y la inseguridad.
Todo ello pese al esfuerzo gubernamental, que no ha reducido el gasto público (en los últimos tres años se incrementó un 22%), sino que ha mantenido programas sociales específicos, como los regímenes no contributivos de pensiones o ayudas educativas para combatir la pobreza.
Costa Rica no saldrá ilesa de la crisis global en la que se ha visto inmerso el planeta, pero no debe servir de justificación para proponer soluciones de recorte de gasto público, como ocurrió en los años 80, la “década perdida”, opinó Miguel Gutiérrez, director del Programa Estado de la Nación en la presentación del XV informe ayer.
“La riqueza de una nación es su gente, invirtiendo en ella tendremos una sociedad más justa y desarrollada”, afirmó.
La pobreza ha aumentado un punto en el último año, y ha sido la inversión social (infraestructuras y programas sociales, aumento importante del empleo público) la que ha impedido que crezca en mayor proporción.
En ese sentido, la mejora en la recaudación en los últimos tres años, el bajo nivel de desempleo antes de la crisis, la diversificación de las exportaciones y la fortaleza institucional, entre otros, ayudaron a mantenerla bajo control, según el informe.
La pregunta ahora es saber si el Estado podrá mantener el ritmo o se están agotando los recursos de la caja común.
Para ello se hace necesaria una reforma fiscal. “Estamos agotando cierta disponibilidad de endeudamiento y hacen falta recursos frescos corrientes para garantizar la sostenibilidad” en el gasto público, opinó Gutiérrez.
De cara al próximo año, la aprobación de empréstitos para infraestructuras supondrá un empujón a la inversión estatal.
Siguiendo en clave económica, el 33,5% de los ocupados recibe menos del salario mínimo. De haber alcanzado ese salario mínimo, la pobreza se habría reducido en 6,6 puntos porcentuales en 2008, hasta dejarlo en el 11,1%, frente al 17,7% que tenemos.
Para lograrlo, el Estado de la Nación recomienda una política de empleo que “vigile el cumplimiento de los derechos laborales de la población”. Para ello se hacen necesarias las inspecciones de trabajo.
También apuesta por una política de empleo que haga hincapié en la protección laboral, y en el apoyo a la producción del campesinado.
La ola de inseguridad que vive el país es otro de los puntos llamativos. La tasa de homicidios pasó en un solo año, de 2007 a 2008, de ocho a 11,1 por 100 mil habitantes. Ese crecimiento de tres puntos es el mismo que se dio en el conjunto de los diez años anteriores.
Una de las razones para explicar el aumento de la violencia es la desigualdad, que se ha disparado en los últimos años.
Prácticamente una de cada dos personas de clase alta ha sido objeto de un acto de victimización, mientras que en las menos acomodadas ese porcentaje es mucho menor. Además del argumento ético para tratar de erradicar la pobreza, para los más favorecidos, “viéndolo en términos prácticos, es un buen negocio construir una sociedad más igualitaria”, dijo Leda Muñoz, coordinadora del informe.
Hoy Costa Rica es una sociedad mucho más diversa, y con distancias sociales cada vez mayores, que “experimenta crecientes dificultades para encontrar mecanismos robustos de integración social”, reza el texto.
El medio ambiente también tiene cabida en el documento. Recoge el concepto de “huella ecológica”, según la cual Costa Rica sobrepasa en un 12% el uso de sus recursos naturales. “Tenemos unos patrones de consumo, muy intensos para la capacidad que tiene el territorio de proveer y de regenerar”, agregó en ese sentido Muñoz.


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