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Banqueros analizan las dificultades económicas que enfrenta Costa Rica
Crisis internacional detona estado de alarma local

• Colapso financiero de Estados Unidos deriva en una merma de los flujos de capital hacia nuestro país
• Tasas de interés crecientes ayudan a desestimular consumo en tiempos de inflación alta

Eduardo Baldares
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Las cabezas de los principales bancos del país coinciden —aunque en diferente grado— en que la crisis financiera internacional golpea a la economía costarricense y ha generado una reacción en cadena.
Una de las incidencias locales más evidentes es la merma en flujos de capital, puesto que la inversión extranjera directa proviene casi en un 61% de Estados Unidos, principal destino de la producción nacional y las importaciones.
De este problema se derivan efectos como la caída del sector inmobiliario, y además, es de esperar una disminución de turistas norteamericanos, lo que generaría un impacto en sectores que se dedican a esta actividad.
El colapso tendría un efecto de encadenamiento, por lo que las repercusiones se propagarían expansivamente a otras industrias.
En escala doméstica, cuando hay menor liquidez en la economía y se elevan las tasas de interés para desestimular el consumo en épocas de elevada inflación, el consumidor tiende a ser más selectivo.
“La gente será golpeada por la falta de liquidez, lo que le dificultará hacer sus compras obligándola a gastar menos y definir prioridades, así de simple. Todas las pérdidas de la economía internacional, principalmente de la estadounidense, repercuten en un país tan dependiente de ella, por lo que esta crisis sin lugar a dudas impacta… Y ni hablar de los que tienen deudas fluctuantes o tarjetas de crédito”, analizó Erick Ulate, presidente de la organización Consumidores de Costa Rica.
Esto obliga a los importadores a ser muy cautos a la hora de traer artículos, “porque los no esenciales se vuelven difíciles de vender”, reconoció Luis Fernando Monge, director ejecutivo de la Cámara de Representantes de Casas Extranjeras (Crecex), para quien esto es válido para el comercio en general. Asimismo, es evidente que los exportadores sufren por cuanto ven reducido su margen de negocios. “Ni la salvaguardia económica del presidente George Bush ha podido frenar la situación de incertidumbre internacional que se refleja con la caída de las bolsas internacionales. Definitivamente esta crisis tiene el potencial de golpearnos y muy fuerte”, confesó Manuel González, exportador de etiquetas.
Además, estos factores externos adversos provocan una disminución de la entrada de dólares y ello presiona el tipo de cambio al alza.
En síntesis, si bien la economía nacional crece a un ritmo menor que en años anteriores, aún no se vislumbra por parte de los gerentes de los bancos una situación tan crítica que nos pueda llevar a una recesión o, peor aún, a una depresión.

 



 

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