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Crisis inmobiliaria china amenaza a economía mundial

Precios y construcción de viviendas en Shanghai, Shenzhen y Guangzhou están desplomándose

Bloomberg

La construcción de casas, oficinas y fábricas en China cayó un 16,6% en octubre, luego de subir un 32,5% un año atrás, según Macquarie Securities Ltd.
Por su parte, los precios de las viviendas en Shanghai bajaron un 19,5% en el tercer trimestre, con respecto a los tres meses previos. Paralelamente, las caídas en los valores de los apartamentos están acelerándose en Shenzhen y Guangzhou, dos de las ciudades de más rápido crecimiento en Guangdong, provincia que produce el 30% de las exportaciones nacionales.
Estas bajas preocupan porque la industria de la construcción es el principal motor de la expansión china: contribuye con un 25% a la inversión en activos fijos y da trabajo a 77 millones de personas.
Por ello las medidas no se hicieron esperar. El Banco Central hizo su mayor recorte del tipo de interés de referencia en 11 años y el Gobierno anunció que se requieren medidas de peso para frenar un retroceso económico mayor al esperado.
De no tomar acciones como estas, sería improbable que China contribuya con el 60% del crecimiento mundial en 2009 como pronosticó Merrill Lynch & Co., lo que desacelerará todavía más la economía mundial.
“China se encuentra en el corazón de la desaceleración mundial”, dijo Jim Walker, economista jefe de Asianomics Ltda., una empresa de asesoría económica de Hong Kong, quien agregó que esto “significa que el crecimiento mundial probablemente caerá a cerca de cero el año entrante”.
Walker calcula que China crecerá entre un 0 y 4 por ciento el año entrante, y que hay un 30% de probabilidades de que se produzca una contracción.
En 2005 ese país rebasó al Reino Unido y se convirtió en la cuarta economía más grande del mundo, luego de una expansión promedio de 10% anual en los 30 años previos. En 2007 representó el 27% del crecimiento mundial.
Sin embargo, las exportaciones desde China y la producción se contrajeron en noviembre más que nunca, debido al efecto negativo de la crisis financiera mundial en la demanda de juguetes, textiles y ordenadores.







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