Crisis financiera se propaga
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Mercados de Europa y Latinoamérica se contagiaron de problemas estadounidenses
Crisis financiera se propaga

• Europa acordó que cada país debe tomar sus propias medidas para evadir dificultades económicas
• Negocios en Latinoamérica se convierten en una pesadilla, a juicio de analistas

Diversas procedencias
EFE

La crisis financiera que enfermó los mercados de Estados Unidos ha comenzado a propagarse por distintos mercados del mundo, llegando a contagiar este lunes a prácticamente todas las bolsas de Europa y Latinoamérica.
Ante las primeras víctimas de la crisis financiera en otras partes del mundo, prácticamente la totalidad de los mercados europeos registró las mayores caídas de los últimos años, en un efecto dominó que adquirió tintes dramáticos en algunos momentos.

Los parqués europeos experimentaron una jornada negra, con pérdidas de hasta el 10% por el pánico de contagio de la crisis financiera estadounidense y pese a los mensajes tranquilizadores de los Gobiernos.
Ante esta situación, el presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, abogó por una respuesta global a la crisis financiera internacional y pidió reestructurar el grupo de los siete países más industrializados (G-7: Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido).
Los ministros de Finanzas de la zona euro (Eurogrupo) estuvieron de acuerdo con que cada país de la Unión Europea (UE) debe adoptar sus propias medidas para afrontar la crisis financiera, pero en un contexto de solidaridad y cooperación con el resto de Estados miembros.
En línea con lo pactado el sábado pasado por los cuatro miembros europeos del G8 —Alemania, Francia, Italia y Reino Unido—, los socios de la moneda única reiteraron que harán “todo lo necesario” para garantizar la estabilidad del sistema financiero europeo.
El objetivo principal, explicó el presidente del Eurogrupo, el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, es evitar la quiebra de entidades que puedan arrastrar al conjunto del sistema.
“Europa debe responder unida y con una posición clara” a una situación global muy complicada, señaló por su parte el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia.
Juncker explicó que la discusión sobre esta cuestión continuará hoy en el Ecofin (ministros de Finanzas de la UE), con el objetivo de recabar el consenso de todos los Estados miembros en torno a unos principios básicos de actuación para las intervenciones del Estado en las entidades financieras.
Así, según el preacuerdo de ayer, las operaciones de rescate público no podrán tener como único objetivo subsidiar a los accionistas de las entidades en apuros, han de ser temporales y deben acarrear cambios en la gestión de las empresas que reciben la ayuda.
También deben tenerse en cuenta los intereses de los contribuyentes, subrayó el mandatario luxemburgués.
Dada la estructura institucional de la UE, el enfoque y las medidas tienen que ser nacionales, pero debe encuadrarse en un marco de solidaridad, recalcó.
“Si lo logramos, enviaremos una señal de confianza a los mercados”, remachó.
En la misma línea, Almunia advirtió sobre la adopción de medidas unilaterales que pueden tener efectos perniciosos en los demás países.
Almunia se refirió a la ampliación por parte de algunos Estados de las garantías a los depósitos bancarios y adelantó que Bruselas prepara una propuesta, para la que quiere contar con el respaldo de los 27, para elevar en toda la UE la cantidad mínima garantizada para los clientes, en caso de quiebra del banco.
Entre tanto, desde la apertura las bolsas latinoamericanas dieron signos de un mal día ayer. Antes de llegar a la mitad de la sesión la bolsa de Sao Paulo, la mayor de Latinoamérica por volumen de negocios, tuvo que interrumpir dos veces las operaciones por caídas superiores primero al 10%% y luego al 15%.
Al final del día, el índice Ibovespa salvó los muebles del naufragio con una caída del 5,43% y 42.100 puntos, que fue recibida con cierto alivio por los agentes financieros, una señal de que las cosas no andan nada bien en el mercado de renta variable.
Una situación similar se vivió en el resto de países de América Latina, una región cuyas economías empiezan a sentir los efectos de la crisis por la caída de los precios internacionales de las materias primas sobre los cuales basaron su crecimiento en los últimos años.
La bolsa de Buenos Aires suspendió también las operaciones poco después de la apertura cuando el índice Merval caía el 11%, aunque al igual que Sao Paulo abrió el paracaídas y cerró el día con una pérdida digerible del 5,9%.
México, cuya economía tiene una enorme dependencia de la estadounidense, tampoco fue ajeno a la situación y en su bolsa el IPC terminó la jornada con una depreciación del 5,4%.
El rosario de pérdidas dejó en el IPSA de Santiago un estrago del 6,02%, mientras que en el IGBC de Colombia la caída fue del 4,8%.
Y si por los lados del mercado bursátil llueve, por el cambiario no escampa con caídas en picada de monedas que hasta hace un par de meses mostraban fortaleza ante el dólar y hoy ceden terreno a pasos agigantados.
Es el caso del real brasileño, que ayer se hundió el 7,57%, del peso mexicano (-6,06%), del chileno (-3,16%), del argentino (-0,94%) y del uruguayo (-0,92).
Pero, mientras el barco hace agua, las autoridades buscan fórmulas para calmar a los mercados y evitar que el pánico se extienda.
El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, insistió hoy en que el país “esta sólido, sus bancos están sólidos y sus empresas están sólidas”, pero dijo que “nada” puede impedir que las bolsas caigan.
En una reunión de cancilleres de Latinoamérica y el Caribe celebrada en Río de Janeiro, el canciller brasileño, Celso Amorim, dijo que es necesario que la región haga “oír su voz en ese tema tan importante”, como es la crisis financiera.
“No es más posible que nosotros seamos apenas aquellos que pasivamente sufren los efectos de las crisis que se producen en los grandes centros económicos”, afirmó.
El problema está en que después de lo ocurrido con grandes bancos estadounidenses y europeos que fueron a la quiebra, los mercados andan con los nervios de punta y susceptibles a cualquier rumor de los muchos que recorren por estos días las ruedas de negocios.


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