Crisis de estadistas en el Congreso
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Crisis de estadistas en el Congreso

La decisión del Tribunal Supremo de Elecciones de intentar regular la campaña electoral que se desarrolla a través de medios de comunicación alternativos como Internet, debe representar un llamado de atención serio a la necesidad que tiene el país de contar con reglas más claras en esta materia.
La era tecnológica ya hace mucho sobrepasó la capacidad del Estado en cuanto a regulaciones se refiere.

El uso de correos, redes sociales, blogs y otros espacios en Internet es una realidad que ha venido tomando fuerza desde el pasado y que se perfila como uno de los principales campos de batalla electoral para 2010.
Pese a ello, en el país aún estamos debatiendo si se debe poner o no en discusión una reforma electoral tendiente a resolver problemas del pasado y que ni siquiera toman en cuenta aspectos del presente y del futuro.
A nuestros diputados se les ha olvidado eso que antes llamaban legislar para el futuro. Adelantarse a los tiempos y crear marcos regulatorios que lleven al Estado y a los costarricenses a una estructura jurídica adelantada. Fue lo que hicieron los padres fundadores de la Segunda República y sus posteriores herederos en el Congreso.
Hoy en día, parece más bien que atravesamos una crisis de estadistas en nuestro Primer Poder de la República. Apagar los incendios del momento se ha convertido en la prioridad, tapar con parches las fugas del sistema jurídico costarricense es el pan de cada día. Pocas son realmente las iniciativas futuristas, planificadas y con un gran sentido de proyección, que logran surgir.
En lugar de ello seguimos posponiendo las discusiones hasta que se hace demasiado tarde. Para 2010 es posible que las reglas nuevamente no cambien.
Seguirán estando permitidas las estructuras paralelas de financiamiento, se mantendrá el vacío en las penas para los responsables de malos manejos financieros o incumplimientos en la adecuada fiscalización política, y sumado a todo lo anterior, se unirá ahora el vacío de regulación para el uso propagandístico de Internet.

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