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Crisis de alimentos amenaza a 26 millones de latinoamericanos

BID creó línea de crédito de $500 millones para ayudar a aliviar el repunte del precio de los alimentos

Washington
EFE

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) calcula que al menos 26 millones de latinoamericanos podrían caer en la pobreza extrema a raíz del fuerte repunte en los precios de los alimentos.
Se calcula que alrededor de 71 millones de personas viven en la actualidad en la región por debajo de la línea de la pobreza, que se define como ingresos de menos de un dólar diario.
El repunte en los precios de la comida centró la reunión que mantuvo ayer el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, con representantes de cinco países de Centroamérica: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, más Panamá y República Dominicana.
Moreno anunció en rueda de prensa al final del citado encuentro la creación de una línea de crédito de $500 millones para ayudar a aliviar los efectos económicos y sociales del repunte del precio de los alimentos en América Latina.
Se prevé que el consejo ejecutivo del organismo apruebe la línea de crédito en las próximas dos semanas.
Moreno señaló que la medida busca apoyar aquellas iniciativas destinadas a proteger a los sectores más vulnerables de la población, así como los proyectos destinados a incentivar la producción agrícola y la inversión en logística para reducir los costes y mejorar la distribución de bienes básicos.
El directivo del BID se mostró partidario de reforzar los programas de transferencias de dinero a los hogares bajo ciertas condiciones de inversión en capital humano, como por ejemplo entregar dinero a los hogares a cambio de que los padres envíen a sus niños a la escuela o les hagan revisiones médicas periódicas.
El programa Bolsa Familia, de Brasil, y Oportunidades, de México, son dos ejemplos de esos programas de transferencia condicional que han tenido amplio éxito en la región.
Por lo demás, Moreno indicó que la línea de crédito recién creada será de “rápido desembolso” y trata, sobre todo, de ayudar a mitigar los efectos sociales que tendrá, a medio plazo, la crisis de los alimentos.
El BID recordó ayer que entre enero de 2006 y marzo de este año los precios de los alimentos han subido una media del 68%.
Ese aumento ha sido particularmente agudo en el caso de alimentos de consumo básico como el maíz, que subió un 128% en el periodo, el arroz, cuyo precio se duplicó, y el trigo, que se encareció un 123%.
Según el BID, un incremento sostenido del 30% en seis de los productos de consumo básico, como la harina, el maíz, la carne, la soja, el azúcar y el arroz, haría que al menos 26 millones de personas adicionales en América Latina y el Caribe cayesen por debajo de la línea de la pobreza.
Moreno insistió en que ahora es el momento de actuar, ya que, explicó, los precios de los alimentos todavía no se han trasladado en su totalidad a la inflación.
Hizo hincapié en la necesidad de que las medidas e inversiones destinadas a hacer frente al repunte de los alimentos logren mantener la estabilidad macroeconómica alcanzada en los últimos años en la región.
Sacó a colación, asimismo, que los alimentos constituyen el rubro en el que más gastan los hogares pobres y señaló, en ese sentido, que el 20% de los habitantes más pobres de Centroamérica destinan cerca del 58% a la compra de comida.
“Esto (la crisis de alimentos) pone en riesgo muchos de los avances que se han hecho para el cumplimiento de las metas del Milenio”, ocho objetivos establecidos por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el año 2000 que buscan, entre otros objetivos, reducir a la mitad para el año 2015 la pobreza extrema frente a los niveles de 1990.
Guillermo Zúñiga, ministro de Hacienda de Costa Rica y presidente del consejo de ministros de Finanzas de Centroamérica y República Dominicana, dijo que los países centroamericanos están entre los más afectados en la región al ser importadores de combustibles, lo que presiona los costos de producción en la zona.
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