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Escasez en productos como huevos y carnes podría presentarse hacia finales de año
Crisis alimentaria estaría más cerca de lo esperado

• Porcicultores prevén quiebra masiva por subida de costos si en tres meses no mejora la situación
• Productores piden a gobierno eliminar arancel a importación de harina de soya para paliar problema


Israel Aragón
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La crisis mundial provocada por la escasez de alimentos y la subida en el precio internacional de los granos golpearía a Costa Rica hacia finales del presente año o principios del próximo, de no haber cambios significativos en el panorama actual, que enfrentan productores locales quienes requieren de granos como el maíz y la soya para alimentar a sus animales.
El efecto dominó donde la primera pieza cayó por la subida en el precio del maíz y el petróleo, empujó al trigo y la soya —entre otros granos— y alcanzó al país al nivel de productores, quienes alertan que han visto reducidos e incluso eliminados sus márgenes de ganancia, debido al incremento en los costos de producción.
Los productores afirman que por formar parte de un mercado regido por las reglas de la oferta y la demanda no han trasladado la totalidad de esos incrementos al consumidor, a pesar de la subida de precios en huevos, leche y carnes, pero aseguran que en unos seis meses la situación se volverá insostenible.
Productos como los huevos, los cuales durante este año han subido de precio en dos ocasiones, la leche, las carnes de pollo, res y en especial de cerdo, son muy susceptibles al estira y encoge de los precios internacionales, pues la alimentación de los animales, elaborada a partir del maíz y especialmente de la harina de soya, representa según el caso hasta un 80% del total d
e los costos de producción.
Entre enero de 2007 y enero de este año el precio de la tonelada de maíz ha aumentado cerca de un 50% al alcanzar los $600, mientras que solo este año el valor de la soya ha crecido más de un 120%, alcanzando los $381 por tonelada métrica.
Y lo peor es que los pronósticos auguran que los precios que han roto récord con facilidad atlética no bajarán, sino que subirán o en el mejor de los casos se estabilizarán en los topes alcanzados.
“Todo apunta a que los precios altos llegaron para quedarse y se van a estabilizar en un rango similar a los que vemos actualmente, porque todas las causas por las que se dan no son coyunturales sino muy estructuradas”, explicó Víctor Umaña, investigador del INCAE.
De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) el trigo, el maíz y la leche en polvo se van a encarecer entre el 40% y el 60% en los próximos diez años. En comparación con el período entre 1998 y 2007, en el decenio siguiente los aceites vegetales tendrán un precio que en promedio superará en un 80% y en los países de bajos ingresos, la alimentación representa el 50% del presupuesto familiar.
“Ya no alcanza el dinero ni la garantía para importar las cantidades de granos requeridas. Este año los precios pegaron un reventón y la harina pasó de $150 hasta alcanzar casi los $400 y deberemos trasladar estos costos a los consumidores”, dijo Héctor Campos, presidente de Concentrados la Soya.
La empresa importa y vende concentrado para animales y la materia prima para su elaboración a los miembros de Graco, una asociación que agrupa a cerca del 30% d
e los productores nacionales, de todos los sectores. Campos admite empezar a asustarse, pues ya percibe una reducción en la cantidad de producto que le demandan sus clientes.
“En muchos productos los animales deben cambiarse a los doce meses así que en menos de un año nos podemos ver con escasez, porque una vez que agoten el material de producción que adquirieron con los precios viejos podrían desmantelar su producción”, agregó.
En el caso de la carne de pollo la crisis podría tener un menor impacto, ya que aunque el alimento proviene de la harina en un 40%, el mercado nacional se encuentra dominado por grandes empresas las cuales tienen mayor capacidad para absorber la crisis.
Quienes consideran no estar en posibilidad de superar la situación son los porcicultores, pues utilizan la soya en un 60% de la alimentación de los animales y el maíz en un 20%. Este sector está compuesto por gran cantidad de pequeños y medianos productores quienes “ya no tienen el dinero para continuar, el costo de venta no les permite sufragar el costo de materias primas, uno escucha los lamentos y que andan viendo que alternativas de alimentos”, dijo Campos.
Mientras “de setiembre a la fecha los costos nos han subido un 100%
, el precio total por cerdo ha bajado en ¢12 mil. Y como estamos en un mercado de oferta y demanda no podemos trasladar todas las alzas al consumidor”, afirmó Melchor Rodríguez, porcicultor y presidente del Grupo RZ.
Rodríguez asegura que se mantienen en el mercado “a base de eficiencia y trabajar reduciendo otros costos, pero ya no tenemos ganancia. Si de aquí a tres meses esto no varía va a haber una quiebra masiva de productores de cerdo, porque la situación es insoportable, y eso va a incidir en el abastecimiento que podría generar una crisis para el próximo diciembre o principios de 2009”, pronosticó.
De igual manera en los huevos “aunque todavía es difícil decir cuánto, para finales de este año los consumidores van a empezar a sentir bajas en la producción, que en consecuencia se traducirán también en subidas en los precios”, dijo Emilio Zúñiga, productor de huevos y miembro de la junta directiva de Graco.
Los productores se quejan de que además de los altos precios el gobierno les esté cobrando un 5% de arancel a la importación de harina de soya, único país de Centroamérica que grava ese producto.
“Es absurdo que en la situación actual se cobre un arancel a un producto que el país necesita, más cuando lo que el gobierno debe procurar es atenuar hasta donde le sea posible el encarecimiento internacional de los precios”, dijo Alvaro Sáenz, presidente de la Cámara de la Agricultura y la Agroindustria, quien coincidió en que se podría presentar escasez en productos agrícolas al iniciar el próximo año, o “quien sabe a qué precios habrá que pagarlos”.
Mauricio Fournier, gerente de Graco, dijo que la agrupación hizo una petición formal al gobierno para que eliminara el arancel, pero el Ministro de Agricultura les indicó que no podía hacer nada para ayudarles, aseguró. En los últimos seis meses solo los asociados a Graco han pagado ¢286 millones por el impuesto.

Carlos Villalobos, viceministro de Agricultura, tras ser consultado debido a que el ministro Javier Flores se encontraba en la reunión de la FAO en Roma, aseguró desconocer la propuesta pero que estaría en anuencia de estudiarla.
En el gobierno reconocen que ese arancel estaría desactualizado, pero el proceso para su eliminación requeriría que el proyecto pasara por la Asamblea Legislativa, según Jorge Woodbridge, ministro de la Competitividad.
El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos elimina este impuesto a la harina de soya pero en un plazo de 15 años, algo “irracionalmente largo en la situación actual q
ue enfrentamos los productores”, dijo Fournier.
El sector también se está viendo afectado por el incremento en el costo de los combustibles. “De agosto de 2007 a hoy el precio de los fletes pasó de $135 a $180 por tonelada. Además con el último aumento del diésel el costo para llenar el tanque de un trailer subió ¢100 mil”, afirmó Fournier.
Graco trae cada 40 días un barco con 30 mil toneladas de maíz y soya para moler, para el cual requiere de 1.500 viajes de trailer para descargar. En promedio un tanque alcanza para dos viajes desde el puerto de Caldera.



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