Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 21 Junio, 2016

Si somos una mayoría los que creemos en Dios y en el amor, debemos actuar congruentemente y empezar a hacer la diferencia

Crímenes de odio

Un nuevo tema ha invadido el pensamiento y las redes sociales, la catastrófica noticia de la masacre de Orlando ha puesto en la mesa de nuevo varios temas críticos de nuestra sociedad.
Los asesinatos a musulmanes, cristianos, judíos, por su preferencia sexual o por diferencias de fe o por tener un color diferente de piel, son lamentablemente cada vez más comunes.


En la matanza de Orlando se mezclaron temas que muchos prefieren no tocar en una mesa de amigos o familiares como la homofobia, el racismo, el terrorismo, la religión y el uso indiscriminado de las armas.
Pero si nos detenemos con cuidado, en realidad todas estas masacres tienen algo en común, el crecimiento de la raíz del odio en el corazón del ser humano.
Para muchos esto es el resultado de la descomposición de la familia y una sociedad que impulsa el YO y el individualismo.
¡Pero los números no dicen lo mismo! Aunque efectivamente hay un terrible incremento de masacres por estas diferencias, también la población mundial que profesa amor al prójimo en su fe o religión ha crecido en mayor medida.
¿Entonces qué es lo que realmente está pasando?
Las religiones más importantes del mundo como el judaísmo, el islamismo, el cristianismo, hinduismo, budismo, los sikh; todas ellas tienen el común denominador de un “Dios” basado en el amor y el amor al prójimo, en la tolerancia y el respeto.
Por ejemplo en Costa Rica el 88% de la población es católica, cristiana, evangélica o protestante. De ese 88%, un 25% no es practicante. Pero si vemos las redes sociales, la crítica, la murmuración, el destrozar al vecino, las malas palabras y los actos de violencia en las calles y la familia forman parte de nuestro diario vivir. Entonces culpamos a la “religión y los religiosos”, a Dios por permitir que esto pase y nos pintamos de banderas y proclamamos el “amor” en redes sociales.
¿Pero cuál amor? ¿Un amor a mi manera, egoísta, temporal. Cuando me conviene? Por una imagen para que me vean o realmente la vivo. ¿Es culpa de Dios, de las religiones o son las decisiones que tomamos cada momento? ¿No es usted libre de decidir y actuar? ¿Por qué si somos una mayoría, no se ve la diferencia?
¡Esta columna no es una crítica, es una invitación a la reflexión!
Como dijo Mahatma Gandhi: “No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor empuja tener hacia la fe de los demás el mismo respeto que se tiene por la propia”. De igual manera debería ser cuando pensamos diferente con relación a cualquier tema.
Aunque los asesinatos de Orlando no tuvieron que ver con la fe o la religión, aparentemente. Si hay una responsabilidad del ser humano de reflejar con su vida lo que dice con su boca y con sus expresiones en las redes sociales. Si somos una mayoría los que creemos en Dios y en el amor, debemos actuar congruentemente y empezar a hacer la diferencia. No olvidemos que con la misma medida que medimos a otros, somos medidos.
Este jueves a la 1:30 p.m. por 89.1 FM, estaremos hablando de estos temas en Algo Voltaje. ¡No se lo pierdan!

Mónica Araya E.