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Martes, 13 de noviembre de 2018



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Crédito mete a banca en un zapato chino

Wilmer Murillo [email protected] | Martes 12 febrero, 2008



Entidades enfrentan dilema de cómo crecer y eludir riesgos asociados
Crédito mete a banca en un zapato chino

• La incongruencia de una inflación del 8% y límite al crecimiento del préstamo del 18% podría desmejorar sus ingresos
• Las disponibilidades de los bancos en títulos valores, abundantes el año pasado no lo son ahora, por lo que el aumento del crédito tendrá que financiarse con captaciones

Wilmer Murillo
[email protected]

A pesar de que los bancos comerciales podrían sacar provecho de las bajas tasas de interés con una mayor colocación crediticia en el mercado, esto les conllevará también enfrentar el dilema de cómo crecer eludiendo los riesgos financieros que podrían enfrentar.
La banca prevé que las tasas van a caer más y el margen de intermediación tenderá a reducirse por lo que tendrá que colocar más préstamos para ganar más, y evitar un decrecimiento de los beneficios, como el año pasado de $24 millones con respecto a 2006.
Hay indicios de que la Tasa Básica Pasiva podría bajar aún más, y de ser así la demanda de crédito podría aumentar.
No obstante el recorte de intereses es un asunto de coyuntura y trae aparejados riesgos asociados al crédito.
Bajas tasas de interés y una meta de inflación del 8% para este año, por ejemplo, no parece congruente con un crecimiento permitido del crédito del 18%, y desde ese punto de vista la banca comercial parece estar metida en un zapato chino. Buscará crecer, pero la pregunta es cómo.
Para crecer los bancos tendrán que jugar con todo, tomando en cuenta que cuando hay reducciones de las tasas de interés el ajuste en el crédito es más rápido, lo que tiene un impacto negativo en las utilidades, dijo Luis Liberman, gerente general de Scotiabank.
No obstante, “estamos en un momento difícil, pero no es una crisis, sino el resultado de no conocer todas las políticas, lo cual conduce a la gente a actuar con cierto nivel de temor”, señaló el gerente.
Aunque menor que en 2006, el crecimiento del crédito durante 2007 en gran medida fue producto de la baja en tasas de interés y de que algunos bancos poseían recursos invertidos en títulos valores y no recurrieron al mercado para captar.
”Este año las condiciones de tasas de interés prevalecen pero el crecimiento del crédito estará en función de las captaciones que realicen los bancos, por lo que dicho crecimiento podría ser menor”, dijo Guillermo Quesada, gerente de Bancrédito.
“Si los bancos deben recurrir a captaciones para atender la demanda de crédito, no esperaría que este año crecieran, o al menos no como el año anterior”, señaló.
Por otro lado, Gerardo Porras, gerente del Banco Popular, advirtió que cada banco tendrá que medir los riesgos internos de seguir expandiendo el crédito de acuerdo con su estructura organizativa, financiera y de diversificación.
En este nuevo entorno, y debido a la competencia misma, los bancos deben buscar alternativas de negocios, consideró Porras.
Para las autoridades del Banco Nacional, “este año la expectativa de crecimiento de la cartera de préstamos es de un 33% menor al 57% alcanzado en 2007”, indicó parcamente, William Hayden, gerente general.
El plan monetario que ciertamente puso un límite al crecimiento del crédito del 18%, en sí mismo no le cierra espacios a la banca comercial para expandirlo, dijeron analistas.
“El nivel de las tasas de interés seguirá siendo un elemento que tenderá a estimular el crecimiento del crédito al sector privado, dijo Alberto Franco, economista.

Sin embargo, el programa macroeconómico contempla requerimientos de suficiencia patrimonial que podrían restringir el crédito.
Pese a ello, los requerimientos de suficiencia patrimonial solo impidieron el año pasado que ese crecimiento fuera aún mayor, recordó Franco.
Carlos Urrutia, asesor financiero de Bancrédito, abundó que la suficiencia patrimonial es consecuencia de diversos factores, entre ellos, el riesgo implícito en los activos, en donde los créditos tienen diferentes ponderaciones según el tipo de garantía.
“Las estrategias de los bancos se orientan a un crecimiento equilibrado de su cartera de crédito, a fin de que el impacto en la suficiencia patrimonial esté dentro de los límites permitidos”, dijo Urrutia.
Hay elementos adicionales a considerar como son las tasas reales negativas que desestimulan el ahorro.
“Mayores tasas de interés podrían significar mejores rendimientos para los ahorrantes, pero si paralelamente se genera una mayor inflación, la pérdida del poder adquisitivo será mayor y al final de cuentas, esos mayores rendimientos no serán reales”, explicó Guillermo Quesada.
La discrepancia en el corto plazo entre la tasa de interés y la inflación hará que los inversionistas continúen recibiendo tasas reales negativas, coincidieron en señalar Gerardo Porras y Alberto Franco.
Es así en el tanto las tasas pasivas sean inferiores a la inflación, de modo que Franco vislumbra que “este será otro año difícil para quienes viven de las rentas sobre inversiones de renta fija en colones o dólares”.
Existe otro riesgo asociado al crecimiento del crédito y las bajas tasas de interés, y el Banco Central fue el primero en lanzar la advertencia de que exceder los límites les podría provocar un gran dolor de estomago a los bancos. “Estoy seguro de que los bancos están conscientes de que los niveles vigentes de las tasas de interés de corto plazo en colones no son sostenibles por mucho tiempo”, añadió Franco.
Si el proceso de tasas bajas se revierte, algunos deudores podrían enfrentar limitaciones en el pago oportuno de sus créditos. De ahí la necesidad de ser prudentes en la colocación de créditos, analizando bien la capacidad de pago de los clientes.
“Las tasas reales negativas no son sostenibles en el mediano plazo”, sentenció Luis Liberman, gerente general de Scotiabank.
Las tasas bajas no son sostenibles y lo peor sería ver a la gente embarcada en créditos a los que posteriormente no podrían servir, añadió Liberman.
“La búsqueda de crecimiento sostenido de la cartera de crédito debe procurar la calidad adecuada que permita enfrentar la eventualidad de un cambio de las condiciones actuales para minimizar ulteriores efectos”, expresó Quesada.
Porras, por su parte, concluyó concordando con el punto anterior, que cada banco debe medir cuán sensible es su cartera a la variación de tasas de interés.