Enviar
Miércoles 4 Marzo, 2009

Crecimiento por innovación


El rápido crecimiento de la economía de la República de Corea es referido muchas veces como un evento milagroso. Ese apresurado y sostenido crecimiento en las últimas cuatro décadas ha llevado a evaluar sus estrategias y ha sido ejemplo para los países en vías de desarrollo que añoran los mismos resultados.
Después de la guerra (1954 - 1997), la República de Corea era un país con economía de agricultura y minería y un PIB per cápita similar al de los países más pobres de Africa.
A partir de la década de 1960, el Gobierno instauró una estrategia de crecimiento mediante políticas industriales y tecnológicas, fortaleciendo los conglomerados privados nacionales por medio de préstamos en condiciones especiales y limitando la inversión extranjera directa a casos estrictamente necesarios.
Sin embargo, a pesar del crecimiento alcanzado, la tasa de expansión comenzó a disminuir y la eficiencia de estos sectores no logró extenderse a toda la economía.
En 1997, la República de Corea sufrió una crisis financiera que obligó al Gobierno a replantear su estrategia de desarrollo.
A pesar de que esa crisis fue derivada de un sobreendeudamiento y la consiguiente quiebra de varias de las empresas coreanas más importantes, en este momento, el país estaba perdiendo competitividad en materia salarial frente a estados vecinos como China, y no lograba crecer lo suficiente desde el punto de vista tecnológico.
Como consecuencia, se vio en la necesidad de modificar su estrategia para pasar de ser un país imitador a uno innovador. Se centró en la reestructuración sostenida de su economía mediante el mejoramiento tecnológico, la innovación en actividades de mayor valor agregado y basadas en el conocimiento y en el desarrollo de la educación científica.
El capital humano juega un rol más importante que el capital físico para un desarrollo económico continuo. La acumulación de capital humano puede causar cambios tecnológicos y mejorar la eficiencia del capital físico.
A partir de esa base, el país se integró al proceso de la globalización y se convirtió en un líder mundial de las tecnologías de la información y de las telecomunicaciones.
El país se enfocó en sectores estratégicos como productos electrónicos digitales, equipos médicos electrónicos, industria biológica y del medio ambiente, y en promover el mejoramiento, la especialización y la información basada en el conocimiento en servicios relacionados con las manufacturas.
Actualmente, la República de Corea es número uno en producción de pantallas de LCD, de semiconductores D-RAM, en redes de telecomunicaciones de alta velocidad y en fabricación de tecnología informática.
Existen aspectos particulares en ese país como la homogeneidad étnica y cultural, la fuerte tradición de confucionismo con alto valor a la educación, el éxito y lealtad al estado y el liderazgo político marcado por largos periodos de dictadura que permitieron el establecimiento de fuertes políticas que en una democracia no hubieran sido permitidas.
Además, algunas características del país son típicas del modelo asiático de desarrollo y crecimiento, que no pueden ser replicados fácilmente en otras culturas, como una fuerte participación en la orientación y administración de la economía, altos índices de ahorro e inversión y una organización de la industria creada para la producción en masa.
Sin embargo, una serie de sus estrategias sí pueden implementarse en otros países, como Costa Rica para, gradualmente, convertirse en economías basadas en el conocimiento y la innovación.

Silvia Hernández Ruiz
Estudiante de relaciones internacionales