Crece amenaza de apagones
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100% de la capacidad generadora nacional estaría siendo utilizada
Aumenta riesgo de escasez eléctrica en verano

• Autoridades llaman a hacer “óptimo uso de la energía”, para evitar complicaciones
• Salida de Planta Cariblanco complicó la situación

Ernesto José Villalobos
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Para que el país no sufra apagones durante la época seca, no solo hará falta que el consumo nacional se mantenga dentro de los límites aceptables, sino que no deberá presentarse ningún imprevisto en la generación de energía.
Como ninguna de las situaciones antes mencionadas puede garantizarse, existe la amenaza de que los costarricenses pasemos los meses de verano expuestos a que pueda presentarse racionamiento en la provisión de ese servicio básico.

Es más, para quienes tienen la costumbre de rezar, no estaría de más que el tema quede “agendado” permanentemente.
“En este momento tenemos 100 megavatios fuera de servicio; hay que sumar las plantas Cariblanco, El Angel, Suerkata, Don Pedro, y eso es lo que nos está poniendo en una situación tan frágil…”, argumentó Gravin Mayorga, subgerente del sector electricidad del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
Tampoco estará de más que los consumidores preparen los bolsillos para lo que podrían ser alzas en las tarifas que cobra la institución por ese servicio, que en buena forma será generado a partir de combustibles fósiles.
Más del 14% de la demanda eléctrica nacional es satisfecha a través del funcionamiento de las ocho plantas térmicas que operan en el país bajo la administración del ICE.
Durante 2008, el país destinó casi ¢87 mil millones, a pagar los combustibles que alimentaron las plantas térmicas.
“A partir de nuestras estimaciones, podemos asegurar que tenemos la capacidad de abastecer la demanda eléctrica nacional, siempre y cuando no tengamos alguna eventualidad —daño en alguna planta o alguna otra situación— que sí pudiera limitarnos la satisfacción de la demanda eléctrica”, agregó Mayorga.
No hace ni tres semanas, el ICE anunció que debido a daños sustanciales en su casa de máquinas, la Planta Hidroeléctrica Cariblanco —responsable de generar 80 megavatios para consumo nacional— estará fuera de servicio al menos un año y medio.
Hasta antes del terremoto de Cinchona, el total generado por las plantas hidroeléctricas nacionales era apenas superior a los 1.100 megavatios, es decir un 75% de la producción eléctrica total del país, razón que obligó al ICE a llevar a cabo —en este momento— un análisis de la verdadera necesidad de generación que se verán obligados a realizar por otras vías.
“Sumado a los cálculos que estamos haciendo, no está de más pedir a los costarricenses que hagan el óptimo uso de la electricidad, para evitar consecuencias que podrían afectarnos más severamente”, insistió el jerarca del ICE.
Un agravante de la situación, es que la institución ya considera dentro de sus proyecciones, el 100% de la generación privada costarricense. La totalidad de los que están en posibilidad de vender al ICE los generadores no públicos, ya forma parte de las proyecciones para sobrellevar la época seca.
En Costa Rica las plantas hidroeléctricas privadas aportan cerca de 158 megavatios al Sistema Nacional Integrado; apegados a la limitación de ley que define en un 15% el máximo que la institución puede comprar a dichos generadores.
La alternativa de generación eléctrica a partir de la utilización de biomasa —también en manos de privados— ha sido considerada entre las que utilizará el Estado para pasar el verano.
La combustión del bagazo de caña que llevan a cabo los ingenios El Viejo y Taboga, para generar energía, pasará a suplir 20 megavatios al total que distribuirá el ICE al país.
Para el sector empresarial esta situación solo viene a enturbiar aún más el panorama con que han iniciado el año.
“Un anuncio como este es algo que podría terminar con las pretensiones del sector empresarial, de sacar adelante al país; en medio de una crisis financiera internacional, lo último que podrían esperar los empresarios es que la falta de previsión estatal vaya a convertirse en un freno a la salida de bienes hacia los mercados foráneos”, planteó Sergio Navas, director ejecutivo de la Cámara de Exportadores de Costa Rica.
Asimismo, los industriales del país esperan que la forma en que el ICE vaya a manejar la provisión de energía en la época veraniega, no sea tan ajustada.
“Desde hace semanas pedimos una audiencia a los jerarcas del ICE para que nos faciliten la información que nos permita entender mejor la situación energética nacional; ojalá que las proyecciones no sean tan apretadas como la realidad que tengamos que enfrentar, porque si es así las consecuencias podrían ser fatales”, concluyó Juan María González, presidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica.


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