Juan Carlos Barahona

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Jueves 18 Septiembre, 2008

Creatividad para conseguir creativos

Juan Carlos Barahona

Una serie de eventos en este año han puesto de manifiesto la necesidad de contar con más científicos e ingenieros. Desde la Estrategia Siglo XXI hasta el último estudio sobre el déficit en recursos humanos de la industria del software que recientemente publicó la cámara de tecnologías de información y comunicaciones. En otros ámbitos se escucha la necesidad de más capital de riesgo y de fomentar el empresarialismo. Así mismo, desde el incipiente negocio de producción cinematográfica mediante animación digital hasta las actividades más establecidas de la industria del turismo, existe una preocupación importante por la disponibilidad de artistas de todo tipo, músicos, actores, diseñadores, etc.
Todos ellos tienen una característica en común: son gente creativa. Nuestra sociedad, incluyendo nuestro sistema educativo, no está produciendo la calidad y cantidad necesarias para satisfacer la demanda actual y futura de gente creativa proyectada. Resolver este problema conlleva un esfuerzo enorme y multi-dimensional, en el que muchos sectores, y no solo el gobierno, van a tener que encontrar la forma de organizarse, poner recursos y actuar. Es un problema complejo que hay que resolver en forma orgánica, creando las condiciones necesarias para que la creatividad y la innovación prospere y se traduzca en nuevos productos y servicios. Pero aún resolviéndolo, el resultado no sería inmediato. Mientras tanto, lo cierto es que industrias clave de nuestra economía basada en conocimiento, como lo son software y ecoturismo, necesitan con urgencia personas que el sistema ya no les produjo a tiempo. No resolver esto en el corto plazo es frenar el desarrollo de la nueva Costa Rica.
Richard Florida, en su obra “The Rise of the Creative Class” lista las ocupaciones de los super creativos: Ciencias de la computación, matemática, arquitectura, ingeniería, ciencias de la vida, ciencias físicas y ciencias sociales; educación, capacitación, bibliotecología, artes, diseño, entretenimiento, deporte y “media”. Los profesionales creativos serían un segundo subgrupo: gerencia, operaciones financieras y comerciales, legales, practicantes y técnicos médicos y los vendedores de alto nivel. Ambos subgrupos según Dr. Florida conforman la “clase creativa”. Lo interesante es que según sus cálculos, al menos en Estados Unidos, este grupo captura el 30% de los ingresos. Son la clase mejor pagada en el siglo XXI.
Solo hay tres posibles fuentes de creativos: los niños y jóvenes en proceso de formación, los adultos que se quieran y puedan reconvertir y, posiblemente, la más urgente que es atraer el talento creativo de otras naciones. Así que de la misma manera en que Mauro Fernández hace más de 120 años, trajo maestros franceses para apuntalar su reforma educativa, hoy tenemos que crear un “ecosistema” que atraiga, proteja y mantenga motivadas a estas personas.