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ESQUINA EPICUREA
Creatividad ante la crisis


En un viaje a Cuba en 1993, durante el “periodo especial” en el que la isla sufría una crisis económica más acentuada aún que la ya conocida situación del país de Fidel Castro, tuve el honor de compartir con una familia cubana que ofreció lo que tenía como almuerzo para invitados “arroz con cerdo y chicharritas” (rodajitas de plátano verde frito). Durante el almuerzo conversábamos sobre la extraordinariamente crítica situación y cómo la afrontaban; sorprendió lo básico más que la innovación y para ejemplo una naranja: las semillas las sembraban, la estopa la utilizaban de abono, las cáscaras las convertían en mermelada y desde luego el jugo se lo tomaban, nótese que en la mayoría de los casos (gran mayoría, en honor de la gente que sí lo hace) en Costa Rica es lo único que usamos ¡y el resto lo botamos!
Una cosa es clara, la crisis mundial traerá grandes beneficios a largo plazo, nos hará regresar a lo básico y poner las cosas en perspectiva. En medio de la opulencia y excesos de nuestro tiempo basados en la satisfacción personal por encima de todo, del mismo mundo y consecuentemente de nosotros mismos, al final hemos llegado a iniciar una época.
Piense fuera de la caja (“Think out of the box”) es el irremediable mandato, cuestionarse el estilo de vida es una tarea para todos, aún para quienes recibirán un cheque a pesar de la crisis, pues ya esto tiene que ver no solo con la situación económica, sino con principios morales… ¿cómo puedo manejar un gran carro que consume toneladas de combustible sin sentir que estoy fuera de tono? (aunque la gasolina haya bajado).
Una nueva conciencia se asoma, forzados a ser creativos encontraremos soluciones increíbles, sin embargo es importante iniciar con la evaluación de nuestro plan futuro, este probablemente deberá de modificarse, en el caso de los restaurantes no habrá más alternativa que intentar mantener (ojalá espero ya no tanto atraer), la clientela actual a través de un excelente servicio, productos creativos y una operación bien administrada para trasladar los beneficios a los clientes, es decir, regresar a lo básico, pero con un plan concreto y no solo como una intención mal estructurada; el restaurante que falle en hacer esto está condenado a la posibilidad de cerrar en el peor de los casos y en el mejor perder gran parte de su clientela quien buscará opciones y decidirá por la que le dará mejores beneficios.
Buen provecho y hasta la próxima semana.
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