Claudio Alpízar

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Jueves 16 Junio, 2016

El desarrollo ciertamente debe ser integral, pero está urgido de acciones como única alternativa para creer de nuevo en nosotros y soñar en grande

Costa Rica: Volver a creer para soñar en grande


Hemos dejado de creer en nosotros, en nuestras capacidades, estamos obnubilados y creemos ver ineptos y corruptos por todas partes. Inertes admiramos lo que sucede en otras latitudes, ejemplarizamos con países que superamos por mucho, hoy convertidos en referentes de nuestros ciudadanos y políticos.
Ciertamente a nuestras instituciones les urgen algunos cambios, que requieren tiempo, deliberación y acción; lo que obliga de momento a trabajar con los “viejos” instrumentos que tanto éxito promovieron.


El primer paso para soñar en grande es volver a creer en nosotros, lo cual obliga a prepararnos y comprometernos con nuestras labores individuales. Esfuerzo que debe coincidir con acciones sociales conjuntas en las cuales los gobernantes deben mostrar compromiso con la acción y la ética para retomar credibilidad.
Urge una visión de desarrollo integral con acciones de progreso en seis áreas: la moral, la educativa-cultural, la económica, la social, la política y la ambiental. En la moral requerimos una clase política honesta, limpia y comprometida; de igual forma que el ciudadano —que también ha perdido valores— retome comportamientos de alto valor ético.
La educación tiene que mejorar sustancialmente, desde los niveles de preescolar hasta los universitarios. No pueden desligarse la educación y la alta inversión —que hacen el Estado y el ciudadano— de las necesidades de una sociedad global y cambiante, que requiere inversión paralela en tecnología e investigación. Además, la cultura no pude seguir siendo la hermana pobre de la educación.
Nuestra economía requiere responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas, tanto en inversiones oportunas que reactiven el empleo y el crecimiento constante, como en la disminución de la desigualdad que se acrecienta. Luchar contra las exoneraciones que afectan la competencia y la penalización de la evasión en el pago de impuestos es una prioridad para finanzas sanas.
Lo social requiere mayor inversión que permita una sociedad con equilibrios de oportunidades y servicios; igual en la atención de la salud, como en el acceso al deporte y la recreación. El acceso a la buena alimentación es esencial. La lucha contra la pobreza va mucho más allá de un salario mínimo, puesto que el espíritu requiere en ocasiones mayor alimentación que el estómago.
En la política urgen cambios para una forma más participativa en la selección de los diputados; con cambios en su sistema electoral y la ampliación de distritos electorales más cercanos al ciudadano. Evaluar y exigir el cumplimiento del Poder Ejecutivo en sus promesas, objetivos y acciones es imperativo; así como municipios más empoderados. De igual forma una justicia pronta y cumplida es cada vez más urgente.
El medio ambiente debe seguir siendo parte integral de una propuesta seria de desarrollo, pero no puede seguir permeado de un objetivo perverso de imposibilitar el desarrollo en áreas económicas fundamentales para el crecimiento económico, una fórmula ágil y equilibrada es imperativa.
El desarrollo ciertamente debe ser integral, pero está urgido de acciones como única alternativa para creer de nuevo en nosotros y soñar en grande. “Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto”, dijo W. Shakespeare, empero, igual sucede con una sociedad, con un país. ¿Estaremos envejeciendo?

Claudio Alpízar Otoya,  Politólogo