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Sábado 29 Octubre, 2011

Costa Rica vive una crisis moral, social y política

Hay razones para sentir preocupación al señalar la crisis que en varios ámbitos vive nuestro país. En lo moral hay una pérdida de valores. Se siente, con pesar, esa cada vez más notable pérdida de valores en nuestro país.
Se dan una serie de situaciones que reflejan ese fenómeno, como el deseo de muchos de obtener recursos lo más fácil y rápido posible, la falta de solidaridad de los costarricenses, la corrupción que se sigue dando en los sectores público y privado.
Un elemento sustancial se refiere a que la pérdida de valores se ha dado de manera continuada. En épocas anteriores valores como la honestidad, integridad y respeto a los demás, eran el norte que guiaba el accionar de los costarricenses.
Nos hemos acostumbrado a problemas de corrupción, de inseguridad ciudadana y a ser menos solidarios. Actualmente, más bien predominan los antivalores como “hacerse rico sin trabajar mucho”, “no importan los medios para lograr los fines” y “la poca transparencia en las actuaciones de las personas”.
Esta realidad ha favorecido que puedan permear mucho el narcotráfico, el lavado de dinero. En lo social el modelo de desarrollo que se ha aplicado propició una mayor pobreza y desigualdad. Una Costa rica con muchos hogares con pobreza extrema y una mayor desigualdad social.
En lo político, no se ve un rumbo claro. El Partido Liberación Nacional se ha convertido en una máquina electoral, más enfocada a ganar elecciones que a aportar al desarrollo económico y social del país.
No hay adecuado control y austeridad en el gasto público, se compran carros de lujo, se alquilan lujosos edificios y todos los costarricenses tenemos que pagar esos gastos.
Se da una gran concentración de poder en el Partido Liberación Nacional, y la oposición sigue dividida y fragmentada, se une únicamente para propósitos muy específicos como ganar el directorio legislativo.
Se ha venido retrocediendo en educación y salud, hay una gran inseguridad ciudadana y se hacen promesas o propuestas para combatir esa inseguridad sin contar con los recursos para realizarlas y sujetas a proyectos de ley que tienen que aprobarse en la Asamblea Legislativa.
Nuestro país dejó de ser la “Suiza Centroamérica”, hace años, concepción utilizada por el recordado humanista cartaginés Mario Sancho, y que diferenciaba a este de los otros países centroamericanos en aspectos políticos y avances en educación y en salud.
Ante esta situación se hace muy necesaria la aparición de líderes con visión de estadistas y humanistas más que de políticos.
Se necesitan líderes comprometidos con una visión de nación y con una responsabilidad compartida de ciudadanos y ciudadanas que, con valentía y determinación, están decididos a aceptar el reto de solventar los problemas y desafíos para propiciar el bienestar general de las mayorías.

Bernal Monge Pacheco
Consultor