Logo La República

Jueves, 15 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Costa Rica ¿verde y de azul cielo?

Alvaro Madrigal [email protected] | Jueves 07 abril, 2016


 No vaya a ser que en cuestión de años hayamos matado la gallina de los huevos de oro –el turismo—

De cal y de arena

Costa Rica ¿verde y de azul cielo?

Se les percibía el deseo de exteriorizar ante algún nacional la controversia que se anidaba en su fuero interno tras una amplia gira por nuestro territorio. Era una pareja de turistas alemanes que había llegado a Costa Rica atraídos por esa envidiable fama que coloca a este país en la vanguardia de los guardianes del medio ambiente, con una recuperación de su masa forestal que ayudaba a acentuar la tonalidad que nos destaca como “país verde”. De limpia atmósfera y buenas provisiones acuíferas, su orografía facilita los desplazamientos por todo este territorio en el que se disfrutan índices de seguridad ciudadana que otros envidian. De todo esto estaban informados estos turistas que también habían leído que en buena parte del año pasado en Costa Rica se generó casi el 100% de la electricidad apelando a fuentes hídricas. Estas virtudes, y otras más, las ratificaron en la gira. Una gira –dijeron— que volverían a repetir en un futuro una vez que reconstruyan sus ahorros, esperanzados en que aquellas cuestiones que les habían provocado contradictorias apreciaciones, estuviesen corregidas.
Como por ejemplo, la atrasada red de carreteras; la pobre señalización informativa que es básica para facilitar los desplazamientos de los turistas que hacen de este giro la principal fuente de ingresos en dólares para la economía; la dependencia de algunos hoteles de los suministros de agua transportada por camiones cisterna en tanto en otras regiones se multiplican los desperdicios; los altos precios de las comidas y los servicios. Y lo que les dejaba patitiesos: la gran cantidad de tierra arrasada por el fuego a lo largo de la ruta 27 y también por la vía desde Paquera hasta Playa Carmen en sedienta Península de Nicoya. Muchas fincas ardiendo a fuego vivo y lanzando bocanadas de humo al extremo de que en algunos hoteles advertían a los huéspedes cerrar ventanas y puertas. Su curiosidad indagatoria les hizo saber que manos criminales estaban detrás de esta vandálica piromanía (otros queman por contrato para “ahorrar” jornales a los dueños) de tan grandes dimensiones como que hacían inútiles los recursos del Cuerpo de Bomberos y del Sistema Nacional de Áreas de Conservación. ¡Aj!, y para broche de oro les había tocado viajar de regreso en el ferry Tambor II cuyo servicio sanitario para hombres era una verdadera inmundicia.
Acertados señalamientos que los ticos necesariamente hemos de compartir, con el interés de que esta sociedad acometa ya su imprescindible corrección, no vaya a ser que en cuestión de años hayamos matado la gallina de los huevos de oro –el turismo—. Según el último Informe del Estado de la Nación aunque Costa Rica tiene grandes fortalezas ambientales, sus patrones de uso le distancian de ser un país excepcional; está detenido en el tiempo y es lento y rezagado para dar contenido político, normativo, institucional y cultural a las transformaciones urgentes que requiere para lograr un consumo sostenible.

Álvaro Madrigal