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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



FORO DE LECTORES


Costa Rica, una imagen internacional acrecentada

| Sábado 21 mayo, 2011


Costa Rica, una imagen internacional acrecentada

Me refiero al editorial LA REPUBLICA del jueves 19 de mayo, titulado “Costa Rica…su imagen después de Calero”.
Debo reconocer que concuerdo plenamente con el texto del editorial en el sentido de que, en el actual periodo de conflicto con Nicaragua, vale la pena analizar con serenidad algunos hechos a fin de asegurar que se continúe del mejor modo en el futuro manejo de este asunto, aunque también hay que tener presente que el conflicto no ha concluido y continúa en proceso.
También puede reconocerse, a priori y genéricamente, que se hayan cometido errores ya que un asunto tan complejo no está exento de ellos, como no lo está ninguna acción humana. Estaría por verse, eso sí, cuáles errores son y, precisamente, discrepo respetuosamente de la apreciación de los que el periódico considera como tales.
Por otra parte, no es apropiado decir que “cuando los encargados de manejar las relaciones internacionales del país decidieron seguir un juego que Nicaragua había puesto en el tablero para su conveniencia, pensaron en el futuro inmediato pero no en las consecuencias que esto podría significar”. Esa oración sugiere que Nicaragua definió el juego y lo único que es cierto es que sí plantearon un problema sobre el tablero pero que el resto del juego es decir, la reacción y la estrategia de Costa Rica fueron definidos por nuestro país, de una manera tan firme que sorprendió a los propios nicaragüenses, causándoles desconcierto.
Le da el editorial la razón al gobierno de Costa Rica cuando dice: “...debió plantear la situación, desde el primer momento, como un conflicto por violación a la soberanía”; ya que así es como se planteó ante la O.E.A. y ante la Corte Internacional de Justicia: como una invasión que viola nuestra soberanía y nuestra integridad territorial. Esos son los fundamentos de hecho y jurídicos en lo que se ha basado nuestro reclamo.
Ya se ha explicado sobradamente que, al no recibir una respuesta satisfactoria por parte de Nicaragua, el único camino de derecho internacional viable—descartado el uso de la fuerza militar, que no es accesible para nosotros era el camino de la Organización de los Estados Americanos y de la Corte Internacional de Justicia y no el de la Organización de las Naciones Unidas, porque tanto la carta constitutiva de la O.N.U. como los instrumentos regionales (Pacto de Bogotá y el Tratado Internacional de Asistencia Recíproca) lo prohíben y obligan a llevar los conflictos primero al foro hemisférico, es decir, a la O.E.A.
Jurídica y políticamente, la O.N.U. no es una opción de primera instancia; puede ser una última instancia si Nicaragua no cumple lo que le ordene la Corte Internacional de Justicia.
Se refiere el editorial a la resolución de la Corte de La Haya dictada en marzo pasado como si fuese una decisión final, al decir que “al fin y al cabo esta instancia no dio una resolución con información que no supiéramos antes y ahí se cometió el error de aceptar que ahí se manejara la situación como ‘conflicto fronterizo’, cuando se trató de una clarísima invasión territorial con presencia del ejército nicaragüense”. Dicha resolución es de carácter provisional y resuelve únicamente sobre medidas cautelares mientras la Corte estudia los aspectos de fondo y prepara su fallo definitivo que versará, como lo quiere el periódico LA REPUBLICA, sobre una clarísima invasión territorial con presencia del ejército nicaragüense. Por más que lo quiera el gobierno de Nicaragua y quienes, desde Costa Rica, le ayudan interpretando aquella resolución antojadizamente, es lo cierto que la Corte se pronunció plenamente a favor de Costa Rica al haber ordenado a los nicaragüenses —los únicos que tenían presencia física en la zona— a retirarse de ella y al darle a Costa Rica la custodia ecológica de ese territorio. El punto de fondo acerca de la invasión y sus consecuencias todavía está pendiente la resolución por parte de la Corte.
El periódico, como preámbulo del editorial, echa de menos en nuestros diplomáticos “la visión de que estaba de por medio la imagen del país y de que no había que caer en el juego planeado por Nicaragua…”. En este conflicto no solamente está de por medio la imagen del país sino, además, su soberanía y su integridad territorial, pero, en el camino por restaurar estas últimas, Costa Rica ha logrado enaltecer su imagen internacional como país democrático y pacífico, fiel practicante de los principios del derecho internacional y, por el contrario, el gobierno de Nicaragua ha caído en el ostracismo y en el desprestigio internacional al quedar expuesto como un régimen internamente anti democrático y, a lo externo, expansionista y violador de aquellos principios.

Enrique Castillo
Embajador
Representante Permanente de Costa Rica
Organización de Estados Americanos

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