“Costa Rica aún no me ha olvidado”
Enviar

Manuel “Pilo” Obando

“Costa Rica aún no me ha olvidado”

Las luchas contra el alcoholismo y la enfermedad no le roban el deseo de vivir

Su voz fue la protagonista de grandes acontecimientos deportivos, varias generaciones crecieron escuchando sus narraciones en televisión y radio, pero las enseñanzas más importantes no las dio con un micrófono de frente, sino con su testimonio de vida.

201308302245170.n222.jpg
Cada día le pido a Dios que me dé el trasplante porque sé que volveré a la vida con fortaleza, explicó Manuel Obando. Marco Monge/La República
Luchó contra sus propios demonios. El alcoholismo le robó parte de su vida, en una época se quedó solo, sin trabajo, sin amigos, años después la diabetes le pasó una factura muy cara que hoy lo tiene en espera de un trasplante de riñón.
Pero su amor a Dios, a la vida, a su familia y al trabajo que lo dio a conocer, lo impulsa cada mañana a levantarse y asistir tres veces a la semana a hemodiálisis.
A pesar de las pruebas superadas “Pilo”, como le puso su abuela materna por ser gordito de niño, resume su vida como exitosa, donde el trabajo duro fue su carta de presentación.

¿Cómo fue su niñez?
Crecí en Cartago, fui zapatero con mi papá, hacíamos 12 zapatos para niño cada día y medio, la docena valía ¢48, en ese tiempo él escuchaba radio todo el día y por eso quise ser locutor desde muy joven, estaba en la escuela cuando lo supe.

¿Y su familia?
Mis hermanas y yo crecimos prácticamente solos, pues mi madre era maestra y salía a trabajar muy largo.
Mi padre era alcohólico, así que nosotros nos quedábamos con alguien que nos cuidaba.

¿Cuándo inició su trayectoria?
Cuando estaba en cuarto del colegio, un amigo, Carlos Lafuente, dueño de Sinfonola, me dijo que lo acompañara los domingos porque a él le daba pereza estar solo, así que empecé a ir.

¿Cuáles sacrificios tuvo que hacer?
Trabajé en el Banco Agrícola de Cartago durante diez años, durante el día era cajero y en la noche me iba para la radio, trabajaba doble jornada.

¿Cómo fue el salto definitivo a su sueño?
En 1975 me ofrecieron la dirección de Deportes de Radio Monumental, en 1977 no había nadie que narrara un partido grabado de fútbol en Canal 7 y me preguntaron si podía hacerlo, así que estuve tres años en esa empresa. Y en 1983 me desligué de la radio para trabajar en Canal 2 y posteriormente en Repretel.

¿Qué estudió?
Estudié contabilidad de costos, nunca la ejercí, ni siquiera en mis cuentas, porque mi vida era la radio.

¿Cuál fue la peor época de su vida?
Cuando me quedé solo, sin trabajo, sin amigos, sin plata y me hice alcohólico, viví seis años completamente solo, cuando tenía plata tuve muchos amigos y fueron los primeros en irse cuando se me acabó el dinero.

201308302258180.n22.jpg
¿Cómo era un día normal?
Trabajaba en Repretel hasta las 7 de la noche y me iba con mis compañeros a buscar los lugares con las mejores bocas, los mejores ambientes hasta las 2 o 4 de la mañana, necesitaba el alcohol.

¿Cómo superó la adversidad?
Muchos dicen que ser alcohólico es estar en un caño, pero no, es ir a tomar a las fiestas, con los compañeros los fines de semana, fui un desastre como esposo, padre y quizá también como amigo, fue cuando el Señor llegó a mi vida.

¿Cómo fue el cambio de fe?
Uno busca a Dios solo cuando lo necesita, tengo un amigo que siempre llegaba a una soda que yo tenía a tomarse un café y a hablar de Dios, yo le decía que no me hablara de Él, porque si Dios existiera yo no estaría así, pero en 2003 llegué a los brazos del Señor, es el mejor negocio que he hecho en mi vida.

¿A qué le atribuye su éxito?
A que en el trabajo siempre hice caso, cuando empecé me dijeron: “Mirá Pilo, sos un buen locutor, tenés buena voz, sea usted cuando narre y no imite a nadie, para que la gente lo quiera”. Eso fue lo que hice.

¿Cuándo le diagnosticaron diabetes?
En 2003 casi me muero, no me salía la voz, casi no podía caminar, así que fui al Hospital San Juan de Dios y me dijeron que mis riñones estaban muy mal, prácticamente los tenía perdidos. Así que empezó la hemodiálisis.

¿Cuánto tiempo lleva esperando un trasplante?
Dos años, cuando me lo dijeron no me asusté porque pensaba que iba a ser rápido, pero ha sido muy duro este camino, pues he ido perdiendo las capacidades.

¿Cómo resume su vida?
Si yo mido desde que fui zapatero hasta este día, ha sido una vida de éxitos, 72 años, los momentos malos son muy pocos, solo que uno los hace ver como un desastre.

¿Qué hace cuando hay obstáculos?
La vida es de fortaleza, de trabajo, de aprovechar lo que uno tiene.

¿Cómo definiría la vida?
Es lo más lindo, la familia, los hijos, la juventud, la tercera edad, aunque yo voy por la quinta edad, es una belleza y todo lo que uno cosecha ahora es cuando lo recibe, el pueblo de Costa Rica no me ha olvidado, hasta ahora he sido su amigo y su hermano.

Angie Calvo
acalvo@larepublica.net

Ver comentarios