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Martes 30 Septiembre, 2008

Costa Rica por Siempre

Oscar Arias Sánchez
Presidente de la República


No hay nada de inmortal en nosotros, pero puede haber inmortalidad en nuestros actos. Es decir que el ser humano nunca será eterno, pero su contribución a la eternidad puede ser determinante. Ocurre a veces que guardamos en nuestras manos la posibilidad de hacer un cambio en el mundo, un cambio que perdure aún después de nuestro tiempo. Y esa oportunidad es un enorme privilegio. Es por eso que fue para mí un gran honor formar parte, la semana pasada, del lanzamiento de una iniciativa que beneficiará a Costa Rica no durante un año, no durante una Administración, no durante una década, sino para toda la eternidad: el proyecto Costa Rica por Siempre, que procura asegurar a perpetuidad los recursos necesarios para proteger nuestras riquezas naturales.
Este es, quizás, el más importante esfuerzo de nuestra historia nacional por conservar nuestras áreas protegidas. Y es, además, el primer intento en la historia de la humanidad por asegurar para siempre la protección de los recursos naturales de un país. Porque no tiene sentido alguno proteger hoy lo que mañana otros destruirán; o conservar aquello que en un futuro será consumido por alguien más. La preservación debe ser una actitud continuada, o será una actitud en vano. Es por eso que esta iniciativa es tan trascendental.
Costa Rica por Siempre ha dado sus primeros pasos impulsado por nuestro Gobierno, dentro del marco de la Iniciativa Paz con la Naturaleza, y con la colaboración de diversas organizaciones internacionales y fundaciones dedicadas a la conservación ambiental. Pero el éxito final de este proyecto depende enteramente de los individuos que quieran sumarse a él. Nos proponemos recaudar un mínimo de $50 millones para la creación de un Fondo Patrimonial, cuyos intereses anuales permitan contar con dinero suficiente para brindar a nuestros parques nacionales la atención que necesitan. Con ese dinero, lograremos no sólo mejorar las condiciones presentes y futuras de nuestros parques actuales, sino también llenar uno de los grandes vacíos de nuestra protección ambiental: la protección de nuestros recursos marinos.
Nuestro territorio marítimo es 10 veces más grande que nuestro territorio terrestre, y la biodiversidad que en él descansa es mucho más rica de lo que conocemos. Un estudio reciente demostró que de los miles de especies que habitan nuestros mares, 85 existen únicamente en aguas costarricenses. De nosotros depende su preservación.
Si alcanzamos la meta de recaudación para el Fondo Patrimonial, podremos crear 12 parques marinos, y colocarnos así en la vanguardia de la conservación marítima. Es éste un reto indispensable para el planeta porque, en palabras del gran oceanógrafo Jacques Cousteau, “el mar, el gran unificador, es la única esperanza del ser humano”.
Puede que estemos a las puertas de un nuevo modelo de conservación y cooperación internacional en materia ambiental. Puede que Costa Rica sea, como otras veces en su historia, la valiente pionera de las causas nobles de la humanidad. Hace sesenta años, las voces de la incomprensión y el pesimismo nos dijeron que no era posible abolir para siempre el ejército, y declararle la paz al mundo a perpetuidad. Hace veintiún años, esas mismas voces nos dijeron que no era posible alcanzar la paz en Centroamérica, que Costa Rica debía tomar las armas y sumarse a alguno de los bandos de la guerra civil. Así como no lo permitimos entonces, no permitiremos que nos digan que la paz es imposible, que no existe solución a la guerra contra las aves del cielo y los peces del mar, contra las plantas del bosque y el plancton del océano. No permitiremos que nos digan que ya es tarde para salvar la vida en el planeta.
Si vamos a alcanzar la meta de esta Administración de convertirnos en un país neutral en emisiones de carbono para el año 2021; si vamos a cumplir con los estándares establecidos por la Convención de Biodiversidad de las Naciones Unidas; si vamos a construir un futuro “sin sabores artificiales”, entonces es hora de apoyar esta iniciativa, que nos permitirá hacer todas esas cosas independientemente de quién se encuentre en el Gobierno.
El conservacionista norteamericano Aldo Leopold, solía decir que la noción de que todos integramos una unidad con la Tierra es un concepto de la ecología, pero el respeto y el amor con que tratemos a la Tierra es una extensión de la ética. Hay una cuestión moral en el fondo del debate por el medio ambiente. Hay una decisión entre lo que es correcto y lo que es incorrecto. Ha llegado el momento de escoger entre quienes toman acciones frente al calentamiento global, y quienes lo rechazan como una invención de los científicos; entre quienes buscan fuentes de energía renovables, y quienes consideran que todavía podemos pasar unos 100 años más dependiendo del petróleo; entre quienes evitan el desperdicio, y quienes lo consideran inevitable; entre quienes comprenden que somos apenas un ser dentro de un complejo sistema de vida, y quienes aún creen que el ser humano es amo de la Creación. Todavía estamos a tiempo para evitar lo peor. Pero el tiempo ha entrado ya en la cuenta regresiva. Si sumamos nuestros esfuerzos y emprendemos acciones claras, ambiciosas y permanentes, lograremos salvar este pedazo de mundo, y seremos, por siempre, una costa rica.